lunes, 24 de marzo de 2014

Si mis Manos pudieran deshojar. Federico García Lorca

Yo pronuncio tu nombre
en las noches oscuras,
cuando vienen los astros
a beber en la luna
y duermen los ramajes
de las frondas ocultas.
Y yo me siento hueco
de pasión y de música.
Loco reloj que canta
muertas horas antiguas.

Yo pronuncio tu nombre,
en esta noche oscura,
y tu nombre me suena
más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas
y más doliente que la mansa lluvia.

¿Te querré como entonces
alguna vez? ¿Qué culpa
tiene mi corazón?
Si la niebla se esfuma,
¿qué otra pasión me espera?
¿Será tranquila y pura?
¡¡Si mis dedos pudieran
deshojar a la luna!!

domingo, 23 de febrero de 2014

¿Cómo he de llamarte?

¿Cómo he de llamarte
para que me respondas?
Acaso gritando un nombre oculto
Escondido entre tus sombras
Aquél con el que tú te llamas
Con el que hablas contigo
Cuando en el espejo te miras?
Ese que tú te pusiste
Que nadie conoce
Que no se pronuncia
Que crece en la noche
Y en el día marchita…
Cuando la otra gente
La que en realidad no te busca
Te llama así, como siempre
Como yo te llamo
Cuando nadie responde.

jueves, 20 de febrero de 2014

Puse en Mi Bandeja Cuanto Tenía, Y Te Lo Di. Rabindranath Tagore

Puse en mi bandeja cuanto tenía, y te lo di.
¿Qué traeré a tus pies mañana?
Soy como el árbol que, huyendo el verano floreciente,
mira al cielo, levantadas sus ramas desnudas de flores.
Pero ¿no hay, entre todas mis ofrendas pasadas, una sola flor
que haya hecho inmarcesible la eternidad de las lágrimas?
¿Te acordarás, me darás las gracias con los ojos
cuando llegue yo a ti con las manos vacías,
en la despedida de mis días estivales?

Te Cojo Las Manos. Rabindranath Tagore

Te cojo las manos, y mi corazón, buscándote a ti,
que siempre me eludes tras palabras y silencios,
se hunde en la oscuridad de tus ojos.
Sin embargo, sé que debo estar contento en este amor,
con lo que viene a rachas y huye, porque nos hemos encontrado
por un momento en la encrucijada de los caminos.
¿Soy yo tan poderoso que pueda llevarte a través de este
enjambre de mundos, por este laberinto de veredas?
¿Tengo yo alimento para sostenerte por el oscuro pasaje bostezante,
de arcos de muerte?

miércoles, 12 de febrero de 2014

Romanticismo.

El romanticismo es un movimiento cultural y político originado en Alemania y en el Reino Unido (Gran Bretaña e Irlanda del Norte) a finales del siglo XVIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso es que su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla; incluso dentro de una misma nación se manifiestan distintas tendencias proyectándose también en todas las artes.
Se desarrolló en la primera mitad del siglo XIX, extendiéndose desde Inglaterra a Alemania hasta llegar a otros países. Su vertiente literaria se fragmentaría posteriormente en diversas corrientes, como el Parnasianismo, el Simbolismo, el Decadentismo o el Prerrafaelismo, reunidas en la denominación general de Posromanticismo, del cual derivó el llamado Modernismo Hispanoamericano. Tuvo fundamentales aportes en los campos de la literatura, la pintura y la música. Posteriormente, una de las corrientes vanguardistas del siglo XX, el Surrealismo, llevó al extremo los postulados románticos de la exaltación del yo.

lunes, 3 de febrero de 2014

Soneto kitsch a una Mengana. Mario Benedetti

Yo
fulano de mí
llevo conmigo
tu rostro en cada suerte de mi historia.
Tu cuerpo de mengana es una gloria
por eso al soñar sueño contigo.

Luego
si el sueño acaba te persigo
soñándote despierto
es una noria
que rodea tu eco en mi memoria
y te cuenta esos sueños que te digo.

Así
sin intensiones misteriosas
sé que voy a elegir de buena gana
de mi viejo jardín sólo tus rosas.

De las altas ventanas tu ventana
de los signos del mar tu mar de cosas
y de todo el amor
tu amor
mengana.


viernes, 31 de enero de 2014

Ausencia de Amor. Juan Gelman

Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.

Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobrecristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.

Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo
lo que he esperado
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.

domingo, 26 de enero de 2014

Chau Número Tres. Mario Benedetti

A pesar de saberlo de memoria, tomé la hoja temblando y se lo leí...

Corazón Coraza. Mario Benedetti

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

sábado, 18 de enero de 2014

Bellisima. Eduardo Lizalde

Y si uno de esos ángeles
me estrechara de pronto sobre su corazón,
yo sucumbiría ahogado por su existencia
más poderosa.

Óigame usted, bellísima,
no soporto su amor.

Míreme, observe de qué modo
su amor daña y destruye.

Si fuera usted un poco menos bella,
si tuviera un defecto en algún sitio,
un dedo mutilado y evidente,
alguna cosa ríspida en la voz,
una pequeña cicatriz junto a esos labios
de fruta en movimiento,
una peca en el alma,
una mala pincelada imperceptible
en la sonrisa…

yo podría tolerarla.

Pero su cruel belleza es implacable,
bellísima;
no hay una fronda de reposo
para su hiriente luz
de estrella en permanente fuga
y desespera comprender
que aun la mutilación la haría más bella,
como a ciertas estatuas.

Porque un Hombre ama a una Mujer – Yogi Bhajan

Un hombre ama a una mujer porque:
Ella lo inspira. No la ama por el sexo, sus habilidades sociales, cocinar bien, o por ser buena madre. Estas cualidades apoyan su anhelo más profundo. El la ama porque ella puede sacarlo de lo mundano. Un hombre es atraído por una mujer que puede darle lo que le falta, o ayudar a desarrollar diferentes aspectos de si mismo. Se siente atraído a una mujer por- que lo puede llevar a un nivel distinto de experiencia.

Quiere que lo ponga en un estado donde el conflicto pueda ser removido y lo lleve a la relajación. La ama porque lo puede llevar a la eternidad y experimentar su ser infinito. Esta es la base principal para una relación de largo plazo. El hombre quiere compañía. Pero una compañía de confianza. El hombre necesita alguien en su vida en quien profundamente puede confiar. Cercano a Dios, así confía en su mujer. Quiere hablarle, contarle todo.

El hombre debe darle seguridad, y ella le dará inspiración. Cuando un hombre realmente ama a una mujer, él querrá que ella se desarrolle y exprese su infinito, porque entonces ella lo puede inspirar a reinos más allá de sus sueños. Cuando un hombre no quiere que una mujer desarrolle sus capacidades, es porque quiere que ella se quede dentro de SU reino personal y limitado (el de él).

Gatos en el Arte.

 1.-Gato comiendo un pájaro. Pablo Picasso. 1939.
En medio de la Guerra Civil Española, Picasso creó varias pinturas que mostraban el barbarismo de lo bélico. En esta pintura muestra a un animal doméstico transformado en una bestia feroz sin miedo a la sangre.

2.-Barbería con monos y gatos. Abraham Teniers. 1629-1670.
Esta es sólo una de muchas pinturas de animales del flamenco Teniers, quien también es famoso por sus pinturas de monos humanizados. ¿A qué gato no le gusta estar peinado



3.-París a través de la ventana, Marc Chagall. 1913
Cuando Chagall llegó de Rusia a París en 1910, sus pinturas adoptaron los estilos de vanguardia que se cocinaban en la capital del país hexagonal, como el cubismo en esta obra. El hombre en el aire podría referirse a la modernidad, pues el primer salto exitoso en parachute fue en 1912, un año antes de la pintura.


4.-Dali Atomicus. Philippe Halsman y Salvador Dalí. 1948.
Para lograr la toma se necesitaron 28 intentos, 28 veces en los que gatos y cubetas de agua fueron lanzados.



5.-Retrato de la señorita Julie Manet con gato, Pierre-Auguste Renoir. 1887.
El hermano de Manet conocía a Renoir desde mucho tiempo atrás. Gracias a su amistad, Renoir pintó un cuadro de la sobrina del famoso pintor: Julie. Cuando Degas vio la pintura, se quejó: “al hacer caras circulares, Renoir produce macetas”. Este cuadro es un claro ejemplo de la experimentación que Renoir llevó a cabo con el color, la línea y el acabado similar a lo esmaltado.

6.-Gato y pájaro. Paul Klee. 1928.
Klee, como otros modernistas intentó usar la línea, forma y color como él quería y alejarse de la pintura descriptiva, lo que llevó a sus pinturas hacia el lado del pensamiento. El pájaro está en la mente del gato, desvelando su deseo.


7.- Dora Maar au Chat. Pablo Picasso. 1941
Dora Maar la amante del pintor esta sentada en un silla con un pequeño gato negro sobre sus hombros, es una de las obras mas costosas del artista.

8.- Gukjeong chumyo.Byeon Sang-byeok. Siglo XVIII 
Pintura Coreana que muestra a un Gato con un fondo de un Crisantemo salvaje en un día de otoño.

Gatos y Gorriones.



9. Puss in Boots. Gustave Dore.
El Maqués de Carabás aparece en el fondo.


Contra el Ogro

lunes, 30 de diciembre de 2013

La lluvia es hermosa.

Anoche mire el cielo y me di cuenta que intentaba decirme algo,
Pero por desgracia no hablo cielo, a lo mucho hablo  un poco de tierra
Aunque  me hago entender  muy bien en viento, 
pero con algunas señas y un balbuceo poco reconocible logre descifrar sus palabras
Entre nubes difuminadas como dibujo a lápiz de carbón el cielo me dijo:
-Tú  me recuerdas a alguien que en su andar caminaba con tus pisadas
Pesadas y sin forma, pero a diferencia tuya ese hombre lloraba-
Respondí  -¿Qué no has visto que ha empezado a llover?  Y tu llanto moja mi cara-


Feliz Año.

Es muy necesario a veces  reconocer
la grandeza de las cosas cotidianas
entender de los símbolos y las marcas
que a lo largo del camino se dejan ver
reconocer en la simpleza de las cosas
tanto las maravillas ocultas en un día,
como en una semana,  o en un mes
que no es
solo la luna girando o el sol de guía
sino es
quien cuenta cuantas veces lo hace,
como lo  hizo y con quien lo  haría
debemos descubrir entonces, debemos aprender
¿Cómo saber? de sabor y sabiduría
Comer al igual que ofrecer la sal de la hospitalidad
Recomendada en el libro sagrado del Corán
Beberse el mundo pero no bastante, solo suficiente
Para no caer en el orgullo sino servir en humildad
Según el Buda lo describe en el Sutra del diamante
Dormir el sueño de los justos en fidelidad y honradez
Según escribió tiempo atrás el fiero Hammurabi
Amar, amar tanto, tanto y sin sentido,
Sin sentido y sin olvido, sin olvido y sin razón
Que no hay mejor ocasión que la de hoy
Para decirte que te quiero, que los quiero
Y que necesito que me enseñen
¿Cómo saber? De sabor y sabiduría
Como comer, como beber, como dormir
Y sobre todo como amar en estos tiempos
Tan pasados, tan presentes y tan infinitos
Que no harán falta fantasmas o señales prodigiosas
Para hacerme pronunciar  su nombre entre  sonrisas
Por ultimo quiero conmemorar a los amigos ausentes
Los grandes espacios vacíos nunca se llenan
Se conservan intactos rindiendo homenaje a los caídos
A los enfermos, a los presos, y a los olvidados
Doy gracias a Dios entonces por mantenernos juntos
Y también al diablo por hasta hoy no separarnos.
Felices días, felices meses, felices años.

Feliz Vida.


Embriaguense. Charles Baudelaire


Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.

Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.

Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida ustedes se despiertan pregunten al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán:
“¡Es hora de embriagarse!
Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo,
¡embriáguense, embriáguense sin cesar!
De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.



miércoles, 18 de diciembre de 2013

El Amenazado. Jorge Luis Borges

Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.



miércoles, 11 de diciembre de 2013

El día que me quieras. Amado Nervo

El día que me quieras tendrá más luz que junio;
la noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.

Las fuentes cristalinas
irán por las laderas
saltando cristalinas
el día que me quieras.

El día que me quieras, los sotos escondidos
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.

Cogidas de la mano cual rubias hermanitas,
luciendo golas cándidas, irán las margaritas
por montes y praderas,
delante de tus pasos, el día que me quieras...
Y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente!

Al reventar el alba del día que me quieras,
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos.

El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa; cada arrebol, miraje
de "Las Mil y una Noches"; cada brisa un cantar,
cada árbol una lira, cada monte un altar.

El día que me quieras, para nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

martes, 3 de diciembre de 2013

Aplastamiento de las Gotas. Julio Cortazar

Ajedrez. Jorge Luis Borges

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
Reina, torre directa y peón ladino
Sobre lo negro y blanco del camino
Buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
Del jugador gobierna su destino,
No saben que un rigor adamantino
Sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(La sentencia es de Omar) de otro tablero
De negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonías.


lunes, 25 de noviembre de 2013

La Signatura de la Esfinge. (Fragmento) Rafael Arévalo Martínez

Este Dibujo lo Hice yo, para mi propia Esfinge

" Hic sunt leones (de los mapas antiguos) Apenas concluí mis abluciones matinales, escribí a Elena la carta que llevó un propio. Me estremecía de comprensión y de deseo de comunicarme con la extraña y bella mujer, al escribirla. La carta decía:
Guatemala, 22 de enero de 19...
Mi temerosa amiga:
Ya sé cuál es su signatura, definitivamente. Ya conozco la clave de su trágica vida, que lo explica todo. Su hieroglífico es el de leona. Corro a visitarla en cuanto pueda. J.M Cendal.
Breves instantes después estaba con Elena. Encontré a mi amiga en su lecho, con su hermoso cuerpo de leona cubierto por una bata; y su leonina cabeza, de refulgente caballera enmarañada, abatida contra las sábanas. Sus magníficos ojos fosforecían en la penumbra de la alcoba. Aparecía llorosa y enferma. Le expliqué mi carta.
-Dulce amiga -dije- me preparaba a buscar en el agua fría alivio para mi cansancio cuando tuve la clara visión de su signatura, que explica su vida. Me turbé tanto que no podría decirle lo que hice inmediatamente después.
-Ante todo: ¿qué es una signatura?
-Se llama signatura a la primaria división en cuatro grandes grupos de raza humana. El tipo de la primera signatura es el buey: las gentes instintivas y en las que predomina el aspecto pasivo de la naturaleza; el tipo de la segunda signatura es el león: las gentes violentas, de presa, en las que predomina la pasión; el tipo de la tercera es el águila: las gentes intelectuales, artistas, en las que predomina la mente; el cuarto y último es el hombre: las gentes superiores, en las que predomina la voluntad. Usted es un puro y hermoso tipo de leona. No le doy más detalles porque sería largo de expresarse.
-Acepto.
Y vi los hermosos ojos de mi amiga brillar de comprensión y de majestad.
-Y ahora, ¿quiere que estudiemos cómo llegué a esta maravillosa visión? Se puede dividir en cinco partes el camino del conocimiento. Primera parte: la que empieza con la intuición inicial de cuando me di clara cuenta, en el Teatro Palace, y viendo ambas correr una cinta, de su fuerte naturaleza magnética, que al aproximarse a usted me llenaba de vitalidad y de energía. Segunda: cuando, jugando ajedrez, usted me tomó una pieza con movimiento tan rápido, tan felino, que parecía el acto de una fiera al caer sobre su presa. Tercera: cuando la concebí como una esfinge. Cuarta: cuando me enseñó su cuadro de "El León". Quinta y definitiva -la luz deslumbradora-: cuando llorosa y desencajada por el dolor, echada sobre la alfombra de su cuarto, tuve la clara visión de su trágica naturaleza de leona. Hay más invisibles jalones en este encantado sendero de sombras, en busca de lo desconocido, algunos que ya señalé, y otros que irán apareciendo poco a poco; pero no tienen la misma importancia de los enumerados.
Y para manifestárselos ahora a usted, prescindiré del orden cronológico, y pasaré, por de pronto, al de su importancia, en el que sólo quedan dos: cuando usted se me apareció como una esfinge; y cuando, toda llorosa y desencajada por el dolor, apareció clara su verdadera naturaleza leona.
Si usted hubiera seguido subordinada a su esposo; si no hubiera obtenido, con el divorcio, la libertad de acción, probablemente yo nunca habría podido llegar al conocimiento de su naturaleza leonina; pero, emancipada, usted pudo reconstruir su cueva florestal. Pudo arrendar una hermosa casa, y alhajarla. Usted misma me afirmó que prefería comer poco y restar algo a necesidades apremiantes con tal de tener una cómoda vivienda, que diera el apropiado marco a su espíritu. Naturalmente, de la casa elegida formaba parte una amplia sala. Adosada a una de las paredes, y en su medio, usted construyó una extensa especie de canapé, tan bajo que apenas se alzaba diez centímetros del suelo, y lo cubrió de lujosas telas y de almohadas y cojines singularmente bellos y suaves. Almohadones que eran una verdadera obra de arte, de extraños y turbadores matices. Sobre esta alfombra, usted tomó luego el hábito de echarse, para leer y para descansar. Este amplio lecho, que supo obtener, fue obra instintiva de su subconsciente. Usted buscaba poder adoptar su posición habitual de descanso, la única en que puede descansar: el lecho de la gruta en que reposa la leona. "


sábado, 23 de noviembre de 2013

Don Gato. Romance Español

Estaba sentado un gato
sentado en su sillita de palo,
con su media a la francesa
y su zapato picado;
recibió carta de España
que si quería ser casado
con la gatita morisca
de los ojos colorados.
El gato dijo que sí,
la gata dijo que no;
el gato de sentimiento
se echó de un tejado abajo;
se rompió media cabeza,
se desconchanvó un brazo;
mandaron llamar al médico
y el médico recetó:
tres varas de longaniza
y un puerquito bien asado;
a las once de la noche
y el gato ya había expirado.
Los gatos se ponen luto,
las gatas capotes largos;
los ratones, de contento
se visten de colorado
al ver que había muerto un rey
que tanta guerra había dado.



lunes, 11 de noviembre de 2013

¿Viviré mañana? Carlos Fuentes

¿Viviré mañana? No lo se decir 
Pero no me iré de aquí sin resistencia 
Esta recámara es mi núcleo 
Pensar bajo las cobijas es mi fuga 
Con los ojos cerrados, 
Para escuchar un miedo escondido en el silencio, 
Mi miedo que al romperse se vuelve 
El desconocido mal. 
Sea bienvenido el misterio 
Pero mi reacción , desconocida también 
También por ello me aterra 
Entonces mi temor no tiene tiempo 
De pensar su propio terror 
Y la belleza me embarga toda entera 

No existe lo predecible 
Y este es el temor mayor 
Oculto mis cosas 
No por el miedo sino por el rechazo 
De quienes piensan a medias 
“La ignorancia liberara” 

Quiero verte 
En la misma posición, sacudida en llanto, 
Despojada por sólo una semana mas 
De tus débiles apoyos 
“Cada hombre mata lo que más quiere” 
Cada mujer se dejara amar 
Hasta la muerte 
¿Cuál es el amor hasta la muerte? 
¿Es solo un peregrino 
de todas las semejanzas

jueves, 31 de octubre de 2013

Zapatos Nuevos, después de la Guerra.


martes, 22 de octubre de 2013

A une femme. Víctor Hugo

Enfant ! si j'étais roi, je donnerais l'empire,
Et mon char, et mon sceptre, et mon peuple à genoux
Et ma couronne d'or, et mes bains de porphyre,
Et mes flottes, à qui la mer ne peut suffire,
Pour un regard de vous !

Si j'étais Dieu, la terre et l'air avec les ondes,
Les anges, les démons courbés devant ma loi,
Et le profond chaos aux entrailles fécondes,
L'éternité, l'espace, et les cieux, et les mondes,
Pour un baiser de toi!

¡Niña!, si yo fuera rey daría mi reino,
mi trono, mi cetro y mi pueblo arrodillado,...
mi corona de oro, mis piscinas de pórfido,
y mis flotas, para las que no bastaría el mar,
por una mirada tuya.
Si yo fuera Dios, la tierra y las olas,
los ángeles, los demonios sujetos a mi ley.
Y el profundo caos de profunda entraña,
la eternidad, el espacio, los cielos, los mundos
¡daría por un beso tuyo!

viernes, 11 de octubre de 2013

Íntima. Pedro Miguel Obligado

¿Qué soledad, Dios mío, qué soledad es ésta?
He derrochado en vano mi bondad y cariño,
como quien echa flores a un arroyo que pasa;
he puesto el corazón ante todas mis cosas,
como escudo, y lo han roto con violencia los golpes;
he querido tener una casa en las nubes,
donde abrir una puerta, fuese ver una estrella;
y el viento se ha llevado las nubes y los astros…
Y sin embargo tengo, como todos, un alma.

¿Qué soledad, Dios mío, qué soledad es ésta?
No encuentro quien me quiera; ¿no es cierto que parece
una frase tan sólo para la poesía?
Y es la verdad: no encuentro…Yo he visto la mirada
celeste del cariño; pero la he visto siempre
como se ve una estrella caer sobre la tierra
y que nunca desciende donde estamos nosotros…
He observado caricias que extenuaban dos manos;
y he oído palabras que eran besos con nombre,
como unos pajaritos que iban para otra selva…
Y sin embargo tengo, como todos, un alma.

¿Qué soledad, Dios mío, qué soledad es ésta?
Y la vida se vuela, y la paso diciendo
lo que dicen: - ¡ qué hueco!- En silencio me marcho.
La maldad y el desprecio, las vilezas y el odio,
no han sido mis torturas; tú, sólo, Indiferencia,
cual hija de la nada, me cerraste la vida
con tu puerta de mármol, a donde tantas veces
como una aldaba inquieta golpeó mi corazón…

Tú, sorda, no sabías lo que yo te decía,
y te pusiste el dedo en los labios: - Silencio -…
Te pedí: - Deja que entre a la vida. Yo busco 
quien me quiera…- No oías y cerraste la puerta…
Y me he quedado solo, así como esos perros
que vagan por las calles, rogando con sus ojos
humanos, que los lleven al calor de un hogar…
Y me he quedado solo, como una hoja mustia
barrido por el viento, en una primavera…
Y sin embargo tengo, como todos, un alma.

No Tiene Importancia. Pedro Miguel Obligado

Esta pena mía
no tiene importancia.
Sólo es la tristeza de una melodía,
y el íntimo ensueño de alguna fragancia.

-Que todo se muere,
que la vida es triste,
que no vendrás nunca, por más que te espere,
pues ya no me quieres como me quisiste-.

No tiene importancia…
Yo soy razonable;
no puedo pedirte ni amor ni constancia:
¡si es mía la culpa de no ser variable!

¿Qué valen mis quejas
si no las escuchas;
y qué mis caricias, desde que las dejas,
quizá despreciadas porque fueron muchas?

¡Si esta pena mía
no es más que el ensueño de alguna fragancia,
no es más que la sombra de una melodía!
Ya ves que no tiene ninguna importancia…


domingo, 6 de octubre de 2013

Balada para un Loco. Astor Piazzolla

La canción fue una ruptura radical del tango cantado hasta ese momento y un hito del nuevo tango. El tema fue estrenado durante un Festival de Buenos Aires de la Canción y la Danza en el Luna Park el 16 de noviembre de 1969, que terminó con el público dividido entre los que consideraban que eso era tango y los que no. Para evitar que "Balada para un loco" ganara, los organizadores improvisaron un jurado popular, que terminó modificando la decisión favorable del jurado internacional (integrado entre otros por Vinícius de Moraes, Chabuca Granda, etc) para darle el premio a un tango llamado "Hasta el último tren" cantado por Jorge Sobral.
El escándalo popularizó la canción que salió a la venta como simple al día siguiente. La ciudad comenzó a llenarse de muñequitos con medio melón en la cabeza, como dice la canción. Un mes después la grababa también el destacado cantor de tangos Roberto Goyeneche.
Los autores fueron influidos por la película "Rey por Inconveniencia" (1966) dirigida por Philippe de Broca, en la que, durante la Segunda Guerra Mundial un manicomio es abandonado y los internos quedan dueños del pueblo. Musicalmente, la película influyó sobre todo acerca de la idea de vincular la locura con el vals.


Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste? Salís de tu casa, por Arenales. Lo de siempre: en la calle y en vos. . . Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizón en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. ¡Te reís!... Pero sólo vos me ves: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. ¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita, y te digo...

(Cantado)

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao;
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
el loco berretín que tengo para vos:

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón.

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad...
¡Ya vas a ver!

(Recitado)

Salgamos a volar, querida mía;
subite a mi ilusión super-sport,
y vamos a correr por las cornisas
¡con una golondrina en el motor!

De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!",
los locos que inventaron el Amor;
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.

Nos sale a saludar la gente linda...
Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:
provoco campanarios con la risa,
y al fin, te miro, y canto a media voz:

(Cantado)

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!

(Gritado)

¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
Loca ella y loco yo...
¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!
¡Loca ella y loco yo!

miércoles, 2 de octubre de 2013

Naricita de Gato

Mi abuela le decía a mi padre de Cariño: Naricita de Gato.
Lo apunto para no olvidarlo.

lunes, 30 de septiembre de 2013

El Tigre. William Blake

Tigre, tigre, que te enciendes en luz
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría?

¿En qué profundidades distantes,
en qué cielos ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?
¿Qué mano osó tomar ese fuego?

¿Y qué hombro, y qué arte
pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?

¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque?
¿Qué tremendas garras osaron
sus mortales terrores dominar?

Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿sonrió al ver su obra?
¿Quien hizo al cordero fue quien te hizo?

Tigre, tigre, que te enciendes en luz,
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo

osó idear tu terrible simetría?

Tyger! Tyger! burning bright
In the forests of the night,
What immortal hand or eye
Could frame thy fearful symmetry?
In what distant deeps or skies
Burnt the fire of thine eyes?
On what wings dare he aspire?
What the hand dare sieze the fire?
And what shoulder, & what art.
Could twist the sinews of thy heart?
And when thy heart began to beat,
What dread hand? & what dread feet?
What the hammer? what the chain?
In what furnace was thy brain?
What the anvil? what dread grasp
Dare its deadly terrors clasp?
When the stars threw down their spears,
And watered heaven with their tears,
Did he smile his work to see?
Did he who made the Lamb make thee?
Tyger! Tyger! burning bright
In the forests of the night,
What immortal hand or eye
Dare frame thy fearful symmetry?

Versos Iluminados. Isaac Asimov

La ultima persona en quien se podía pensar como asesina era la señora Alvis Lardner. Viuda del gran mártir astronauta, era filántropa, coleccionista de arte, anfitriona extraordinaria y, en lo que todo el mundo estaba de acuerdo, una genio. Pero, sobre todo, era el ser humano más dulce y bueno que pudiera imaginarse.

Su marido, William J. Lardner, murió, como todos sabemos, por los efectos de la radiación de una bengala solar, después de haber permanecido deliberadamente en el espacio para que una nave de pasajeros llegara sana y salva a la Estación Espacial 5.

La señora Lardner recibió por ello una pensión generosa que supo invertir bien y prudentemente. Había pasado ya la juventud y era muy rica.

Su casa era un verdadero museo. Contenía una pequeña pero extremadamente selecta colección de objetos extraordinariamente bellos. Había conseguido muestras de una docena de culturas diferentes: objetos tachonados de joyas hechos para servir a la aristocracia de esas culturas. Poseía uno de los primeros relojes de pulsera con pedrería fabricados en Estados Unidos, una daga incrustada de piedras preciosas procedente de Camboya, un par de gafas italianas con pedrería, y así sucesivamente.

Todo estaba expuesto para ser contemplado. Nada estaba asegurado y no había medidas especiales de seguridad. No era necesario ningún convencionalismo, porque la señora Lardner tenía gran número de robots a su servicio y se podía confiar en todos para guardar hasta el último objeto con imperturbable concentración, irreprochable honradez e irrevocable eficacia. Todo el mundo conocía la existencia de esos robots y no se supo nunca de ningún intento de robo.

Además, estaban sus esculturas de luz. De qué modo la señora Lardner había descubierto su propio genio en este arte, ningún invitado a ninguna de sus generosas recepciones podía adivinarlo. Sin embargo, en cada ocasión en que su casa se abría a los invitados, una nueva sinfonía de luz brillaba por todas las estancias, curvas tridimensionales y sólidos en colores mezclados, puros o fundidos en efectos cristalinos que bañaban a los invitados en una pura maravilla, consiguiendo siempre ajustarse de tal modo que volvían el cabello de la señora Lardner de un blanco azulado y dejaban su rostro sin arrugas y dulcemente bello.

Los invitados acudían más que nada por sus esculturas de luz. Nunca se repetían dos veces seguidas y nunca dejaban de explorar nuevas y experimentales muestras de arte. Mucha gente que podía permitirse el lujo de tener máquinas de luz preparaba esculturas como diversión, pero nadie podía acercarse a la experta perfección de la señora Lardner. Ni siquiera aquellos que se consideraban artistas profesionales.

Ella misma se mostraba encantadoramente modesta al respecto:

-No, no -solía protestar cuando alguien hacia comparaciones líricas-. Yo no lo llamaría “poesía de luz”. Es excesivo. Como mucho diría que son meros “versos iluminados”.

Y todo el mundo sonreía a su dulce ingenio.

Aunque se lo solían pedir, nunca quiso crear esculturas de luz para nadie, sólo para sus propias recepciones.

-Seria comercializarlo -se excusaba.

No oponía ninguna objeción, no obstante, a la preparación de complicados hologramas de sus esculturas para que quedaran permanentes y se reprodujeran en museos de todo el mundo. Tampoco cobraba nunca por ningún uso que pudiera hacerse de sus esculturas de luz.

-No podría pedir ni un centavo -dijo extendiendo los brazos-. Es gratis para todos. Al fin y al cabo, ya no voy a utilizarlas más.

Y era cierto. Nunca utilizaba la misma escultura de luz dos veces seguidas. Cuando se tomaron los hologramas, fue la imagen viva de la cooperación, vigilando amablemente cada paso, siempre dispuesta a ordenar a sus criados robots que ayudaran.

-Por favor, Courtney -solía decirles-, ¿quieres ser tan amable y preparar la escalera?

Era su modo de comportarse. Siempre se dirigía a sus robots con la mayor cortesía. Una vez, hacia años, un funcionario del Buró de Robots y Hombres Mecánicos casi la regañó:

-No puede hacerlo así -le dijo severamente-, interfiere con su eficacia. Están construidos para obedecer órdenes, y cuanto más claramente dé esas órdenes, con mayor eficiencia las obedecerán. Cuando se dirige a ellos con elaborada cortesía, es difícil que comprendan que se les está dando una orden. Reaccionan más despacio.

La señora Lardner alzó su aristocrática cabeza.

-No les pido rapidez y eficiencia, sino buena voluntad. Mis robots me aman.

El funcionario del Gobierno pudo haberle explicado que los robots no pueden amar, sin embargo se quedó mudo bajo su mirada dulce pero dolida.

Era notorio que la señora Lardner jamás devolvió un robot a la fábrica para reajustarlo. Sus cerebros positrónicos son tremendamente complejos y una de cada diez veces el ajuste no es perfecto al abandonar la fábrica. A veces, el error no se descubre hasta mucho tiempo después, pero cuando ocurre el Buró de Robots y Hombres Mecánicos realiza gratis el ajuste. La señora Lardner movió la cabeza y explicó:

-Una vez que un robot entra en mi casa y cumple con sus obligaciones, hay que tolerarle cualquier excentricidad menor. No quiero que se les manipule.

Lo peor era tratar de explicarle que un robot no era más que una máquina. Se revolvía envarada:

-Nada que sea tan inteligente como un robot puede ser considerado una máquina. Les trato como a personas.

Y ahí quedó la cosa. Mantuvo incluso a Max, que era prácticamente un inútil. A duras penas entendía lo que se esperaba de él. Pero la señora Lardner lo solía negar insistentemente y aseguraba con firmeza:

-Nada de eso. Puede recoger los abrigos y sombreros y guardarlos realmente bien. Puede sostener objetos para mi. Puede hacer mil cosas.

-Pero, ¿por qué no lo manda a reajustar? -preguntó una vez un amigo.

-No podría. Él es así. Le quiero mucho, ¿sabes? Después de todo, un cerebro positrónico es tan complejo que nunca se puede saber por dónde falla. Si le devolviéramos una perfecta normalidad, ya no habría forma de devolverle la simpatía que tiene ahora. Me niego a perderla.

-Pero, si está mal ajustado -insistió el amigo, mirando nerviosamente a Max-, ¿no puede resultar peligroso?

-Jamás -la señora Lardner se echó a reír-. Hace años que le tengo. Es completamente inofensivo y encantador.

La verdad es que tenía el mismo aspecto que los demás, era suave, metálico, vagamente humano, pero inexpresivo.

Pero para la dulce señora Lardner todos eran individuales, todos afectuosos, todos dignos de cariño. Ese era el tipo de mujer que era.

¿Cómo pudo asesinar?

Nadie pensaba que John Semper Travis pudiera ser asesinado. Introvertido y afectuoso, estaba en el mundo pero no pertenecía a él. Tenía aquel peculiar don matemático que hacía posible que su mente tejiera la complicada tapicería de la infinita variedad de sendas cerebrales positrónicas de la mente de un robot.

Era ingeniero jefe del Buró de Robots y Hombres Mecánicos y un admirador entusiasta de la escultura de luz. Había escrito un libro sobre el tema, tratando de demostrar que el tipo de matemáticas empleadas para tejer las sendas cerebrales positrónicas podían modificarse para servir como guía en la producción de esculturas de luz.

Sus intentos para poner la teoría en práctica habían sido un doloroso fracaso. Les esculturas que logró producir siguiendo sus principios matemáticos fueron pesadas, mecánicas y nada interesantes.

Era el único motivo para sentirse desgraciado en su vida tranquila, introvertida y segura, pero para él era un motivo más que suficiente para sufrir. Sabía que sus teorías eran ciertas, pero no podía ponerlas en práctica. Si no era capaz de producir una gran pieza de escultura de luz..

Naturalmente, estaba enterado de las esculturas de luz de la señora Lardner. Se la tenía universalmente por una genio. Travis sabía que no podía comprender ni el más simple aspecto de la matemática robótica. Había estado en correspondencia con ella, pero se negaba insistentemente a explicarle su método y él llegó a preguntarse si tendría alguno. ¿No sería simple intuición? Pero incluso la intuición puede reducirse a matemáticas. Finalmente consiguió recibir una invitación a una de sus fiestas. Sencillamente, tenía que verla.

El señor Travis llegó bastante tarde. Había hecho un último intento por conseguir una escultura de luz y había fracasado lamentablemente. Saludó a la señora Lardner con una especie de respeto desconcertado y dijo:

-Muy peculiar el robot que recogió mi abrigo y mi sombrero.

-Es Max -respondió la señora Lardner.

-Está totalmente desajustado y es un modelo muy antiguo. ¿Por qué no lo ha devuelto a la fábrica?

-Oh, no. Seria mucha molestia.

-En absoluto, señora Lardner. Le sorprendería lo fácil que ha sido. Como trabajo en el Buró de Robots y Hombres Mecánicos me he tomado la libertad de ajustárselo yo mismo. No tardé nada y encontrará que ahora funciona perfectamente.

Un extraño cambio se reflejó en el rostro de la señora Lardner. Por primera vez en su vida plácida la furia encontró un lugar en su rostro, era como si sus facciones no supieran cómo disponerse.

-¿Lo ha ajustado? -gritó-. Pero si era él quien creaba mis esculturas de luz. Era su desajuste, su desajuste que nunca podrá devolverle el que... que...

Desafortunadamente, en ese momento había estado mostrando su colección y el puñal enjoyado de Camboya estaba ante ella en la mesa de mármol.

El rostro de Travis también estaba desencajado, murmuró:

-¿Quiere decir que si hubiera estudiado sus sendas cerebrales positrónicas con su desajuste único, hubiera podido aprender...

Se echó sobre él, con la daga levantada, demasiado de prisa para que nadie pudiera detenerla, y él ni siquiera trató de esquivarla. Alguien comentó que no la había esquivado. Como si quisiera morir...


FIN