La pintora estadounidense Alyssa Monks, con solo 35 años, es considerada una de las artistas más realistas de la plástica contemporánea por su perfección a la hora de plasmar la piel bajo efectos del vapor, el agua y el vidrio. La graduada en Artes de varias universidades de Nueva York y con estudios en Florencia, Italia, maneja de tal forma el óleo que la mayoría de sus obras parecen fotografías tomadas al interior de una ducha vaporosa y otras simplemente vivos retratos. Ha expuesto en Alemania, Grecia, Australia, St. Barths y en las ciudades más importantes de Estados Unidos. No en vano, ha sido profesora de Pintura de la piel en el New York Academy of Art, así como en la universidad de Montclair State y en la Academia de Finas Artes Lyme.
jueves, 13 de septiembre de 2012
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Soneto del Hombre Sorprendido
Que exquisita sangre
envuelve tu vida
Que maravilla tenerte entre nosotros
Que perfecto estandarte de rostros
Que angustia el no saber
tu guarida
La mar y el cielo parecen despojos
De tus ojos las miradas liquidan
A las artes de viejos
maestros
A los versos que a ti se dedican
Quien pudiera saber a su antojo
las palabras que evitan la muerte
De tu tallado marmoleo embrujo
Do procede tu alma, tu suerte
De las altas riquezas que esconden
Tus labios, tus manos, tu vientre
lunes, 3 de septiembre de 2012
Espero Curarme de ti. Jaime Sabines
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, mi es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están están entre dos
gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y
subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que
te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame
agua", "¿sabes manejar?,"se hizo de noche"... Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te
quiero".)
Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para
entender las cosas. Porque esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón.
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, mi es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están están entre dos
gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y
subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que
te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame
agua", "¿sabes manejar?,"se hizo de noche"... Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te
quiero".)
Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para
entender las cosas. Porque esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón.
Ella y el Tiempo/Hombre que mira a una muchacha. Benedetti
“Por favor” la voz de suplica
sonó al instante patética; no fue esa frase de convicción de cuando se ordena
amablemente y a la cual estoy acostumbrado, como cuando digo: Llámame mañana
por la tarde ó Dame
agua*
Si, debo aceptarlo, me derrumbe,
terriblemente, estrepitosamente, entré en pánico, por breves instantes sentí
que lo perdía todo aún cuando nunca lo he tenido y es que un rechazo más habría
de cimbrar lo que hasta ahora considero como la realidad misma: que un hombre
puede conseguir cualquier cosa que se proponga siempre y cuando lo intente con
todas las fuerzas de su espíritu, considerando al espíritu como la
sincronización perfecta de corazón y
razón, es decir de amor y sabiduría.
La frase completa causó
indignación tanto a mi como a mi fiel escudero que atento escuchaba la
conversación: “Por favor (que pronuncie con un tono tembloroso y suplicante) seria
bueno que saliéramos” al instante los demonios de la vergüenza y el
arrepentimiento pusieron su casa en mi existencia, ¡Cómo es que yo había pronunciado tal sentencia! ¡Yo, otrora
verdugo y ahora condenado! Ella noto mi caída, su voz cambió, con un aire indulgente me permitió mitigar mi
sed de aspiración con un par de gotas de esperanza al decirme que esperara su
respuesta mañana.
¡AH MAÑANA! nuevamente El Tiempo, la sucesión de hechos, la sustancia de la vida...y tal vez la vida misma, de verdad me gustaría que no fueras tan importante (y debo hacer notar que aquí cambia y combina la forma de la narración) y repito ¡Como me gustaría que no fueras para mi tan importante! Y es que tu imagen me domina de forma tan brutal que es imposible escapar de ti.
¡AH MAÑANA! nuevamente El Tiempo, la sucesión de hechos, la sustancia de la vida...y tal vez la vida misma, de verdad me gustaría que no fueras tan importante (y debo hacer notar que aquí cambia y combina la forma de la narración) y repito ¡Como me gustaría que no fueras para mi tan importante! Y es que tu imagen me domina de forma tan brutal que es imposible escapar de ti.
Alguien pregunta: ¿De quien
reniegas de Ella o del Tiempo?
Y yo respondo: ¿Y es que acaso no
son los dos la misma cosa?
HOMBRE QUE MIRA A UNA MUCHACHA. M. BENEDETTI
Para que nunca haya mal
entendidos
Para que nada se interponga
Voy a explicarte lo que mi amor
convoca
Tus ojos que se caen de
desconcierto
Y otras veces se alzan
penetrantes y tibios
Tienen tanta importancia que yo
mismo me asombro
Tus lindas manos mágicas
Que te expresan a veces mejor que
las palabras
Tan importantes son que no oso
tocarlas
Y si un día las toco es solamente
para retransmitirte ciertas claves
Tu cuerpo pendular que duda en
recibirse o entregarse
Y es tan joven que enseña a pesar
tuyo
Es un dato del cual me faltan
datos
Y sin embargo ayudo a conocerlo
Tus labios puestos en el
entusiasmo
Que dibuja palabras y promete
promesas
Son en tu imagen para mi los
héroes
Y son también el ángel enemigo
En mi amor estas toda o casi toda
Me faltan cifras pero las calculo
Me faltan indicios pero los
descubro
Sin embargo en mi amor hay otras
cosas
por ejemplo los sueños con que
muevo la tierra
La pobre lucha que libre y
libramos
Los buenos odios esos que
ennoblecen
El dialogo constante con mi gente
La pregunta punzante que me
hicieron
Las respuestas veraces que no di
En mi amor hay también corajes
varios
Y un miedo que a menudo los
resume
Hay hombres como yo que miran
tras las rejas
A una muchacha que podría ser vos
En mi amor hay faena y hay
descanso
Sencillas recompensas y complejos
castigos
Hay dos o tres mujeres que forman
tu prehistoria
Y hay muchos años demasiados años
De inventar alegrías y creerlas
después a pie juntillas
Querría que en mi amor vieras
todo eso
Y que vos muchachita con
paciencia y cautela
Sin herirme ni herirte
Rescataras de ahí la luna, el río
Los emblemas rituales,
Los proyectos de besos o de
adioses
| * Espero Curarme de ti. Jaime Sabines (Dame Agua) | |
viernes, 31 de agosto de 2012
Canción del Forastero. Armando Tejeda Gómez
De que me sirve a mi la primavera
esta ciudad con plazas y alamedas
si en acontecer del día que se va
en toda esta ciudad nadie me espera
De que me sirve a mi tanto paisaje
el cielo cruel y azul la luna llena
Si en el anochecer de oscura inmensidad
en toda esta ciudad
no hay quien me quiera
Los ojos sin amor son ojos muertos
miran pero no ven la piel del día
la fiesta de color del pájaro y la flor
el rostro natural de la alegría
de que puede servir mirarnos si amar
los ojos sin amor no ven la vida
El solo marcha solo hacia la muerte
es como un forastero de los días
dirá que estuvo allí y no supo entender
los que se amaban sonreían
Un hombre una mujer por separado
son la mitad del ser
dos soledades
de que pueden servir si no pueden unir
en el río de un niño las dos sangres.
esta ciudad con plazas y alamedas
si en acontecer del día que se va
en toda esta ciudad nadie me espera
De que me sirve a mi tanto paisaje
el cielo cruel y azul la luna llena
Si en el anochecer de oscura inmensidad
en toda esta ciudad
no hay quien me quiera
Los ojos sin amor son ojos muertos
miran pero no ven la piel del día
la fiesta de color del pájaro y la flor
el rostro natural de la alegría
de que puede servir mirarnos si amar
los ojos sin amor no ven la vida
El solo marcha solo hacia la muerte
es como un forastero de los días
dirá que estuvo allí y no supo entender
los que se amaban sonreían
Un hombre una mujer por separado
son la mitad del ser
dos soledades
de que pueden servir si no pueden unir
en el río de un niño las dos sangres.
Soneto XLV. Pablo Neruda
No estés lejos de mí un solo día, porque cómo,
porque, no sé decirlo, es largo el día,
y te estaré esperando como en las estaciones
cuando en alguna parte se durmieron los trenes.
No te vayas por una hora porque entonces
en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa
venga a matar aún mi corazón perdido.
Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,
ay que no vuelen tus párpados en la ausencia:
no te vayas por un minuto, bienamada,
porque en ese minuto te habrás ido tan lejos
que yo cruzaré toda la tierra preguntando
si volverás o si me dejarás muriendo.
porque, no sé decirlo, es largo el día,
y te estaré esperando como en las estaciones
cuando en alguna parte se durmieron los trenes.
No te vayas por una hora porque entonces
en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa
venga a matar aún mi corazón perdido.
Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,
ay que no vuelen tus párpados en la ausencia:
no te vayas por un minuto, bienamada,
porque en ese minuto te habrás ido tan lejos
que yo cruzaré toda la tierra preguntando
si volverás o si me dejarás muriendo.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Androcles y el León. Esopo
Mi Madre me acaba de contar que en la secundaria estaba en el club de Poesía, que escribía y leía ávidamente, un dìa su profesor Roberto Vélez de la Torre les pidio realizar una lectura de su elección, la jornada siguiente al preguntar a los alumnos por algún voluntario para narrar la historia leida, mi Madre se levanto y contó el siguiente cuento:
Entre las leyendas de la Roma Antigua, se
encuentra la historia conmovedora de Androcles y el
León. Sea que era una realidad o no, nos enseña que
amor con amor se paga y bondad con bondad se apremia. Según la historia, Androcles
era un esclavo romano que había sido vendido y llevado al África donde llevaba una vida
de pesado y doloroso trabajo bajo la mano de un cruel y malagradecido amo.
Después de haber sufrido mucho, Androcles dispuso hacer el intento de huir,
pensando en llegar a la costa y de allí encontrar como conducirse de nuevo a Roma.
Sabía bien si lo descubriesen le sería dada una condena de muerte porque esa era la suerte
que le esperaba a cualquier esclavo que intentaba huir. Dispuso hacer su fuga una noche
oscura, cuando no había luz de luna.
Silenciosamente salió de la casa de su amo, y durante toda la noche corrió por el
camino que creía ser el camino que conducía a la costa. ¡Cuál era su decepción que al
amanecer el nuevo día se dio cuenta que equivocadamente había agarrado el camino hacia
el desierto. Cansado, hambriento y con sueño, dispuso refugiarse en una cueva al pie de
un barranco.
Luego se durmió pero al rato fue despertado por un fuerte y temido rugido de una
fiera. Abriendo sus ojos, se dio cuenta que en la entrada de la cueva estaba un gran león.
La cueva era la guarida del feroz animal. Se puso de pie y buscó por donde escapar pero
el león tapaba la única salida. Toda esperanza de escapar se echó a perder. Esperaba ser
destrozado por el león.
encuentra la historia conmovedora de Androcles y el
León. Sea que era una realidad o no, nos enseña que
amor con amor se paga y bondad con bondad se apremia. Según la historia, Androcles
era un esclavo romano que había sido vendido y llevado al África donde llevaba una vida
de pesado y doloroso trabajo bajo la mano de un cruel y malagradecido amo.
Después de haber sufrido mucho, Androcles dispuso hacer el intento de huir,
pensando en llegar a la costa y de allí encontrar como conducirse de nuevo a Roma.
Sabía bien si lo descubriesen le sería dada una condena de muerte porque esa era la suerte
que le esperaba a cualquier esclavo que intentaba huir. Dispuso hacer su fuga una noche
oscura, cuando no había luz de luna.
Silenciosamente salió de la casa de su amo, y durante toda la noche corrió por el
camino que creía ser el camino que conducía a la costa. ¡Cuál era su decepción que al
amanecer el nuevo día se dio cuenta que equivocadamente había agarrado el camino hacia
el desierto. Cansado, hambriento y con sueño, dispuso refugiarse en una cueva al pie de
un barranco.
Luego se durmió pero al rato fue despertado por un fuerte y temido rugido de una
fiera. Abriendo sus ojos, se dio cuenta que en la entrada de la cueva estaba un gran león.
La cueva era la guarida del feroz animal. Se puso de pie y buscó por donde escapar pero
el león tapaba la única salida. Toda esperanza de escapar se echó a perder. Esperaba ser
destrozado por el león.
Sin embargo el animal se quedó inmóvil. Gemía y lloraba y lamía una de sus patas
que sangraba. Fijándose en que el león estaba en gran dolor, Androcles se olvidó de su
peligro y se acercó a la fiera que levantaba su pata como pidiendo socorro. El esclavo se
dio cuenta de que una gran espina se había clavado en la pata. Tomándola en su mano,
con jalón fuerte, sacó la espina y en seguida hizo lo necesario par detener la hemorragia.
Aliviado del dolor, el felino agradecido salió de la cueva cojeando y al rato regresó
trayendo en su boca una liebre que dejó caer a los pies de Androcles. Después que el
pobre esclavo había cocido y comido la carne, el león le condujo a una vertiente de agua.
Durante tres años el hombre y el león vivían juntos en la cueva.
Juntos salían a la cacería; junto comían, dormían y descansaban.
El león, como un gato contento, recostaba su gran cabeza
sobre las rodillas de su compañero humano.
que sangraba. Fijándose en que el león estaba en gran dolor, Androcles se olvidó de su
peligro y se acercó a la fiera que levantaba su pata como pidiendo socorro. El esclavo se
dio cuenta de que una gran espina se había clavado en la pata. Tomándola en su mano,
con jalón fuerte, sacó la espina y en seguida hizo lo necesario par detener la hemorragia.
Aliviado del dolor, el felino agradecido salió de la cueva cojeando y al rato regresó
trayendo en su boca una liebre que dejó caer a los pies de Androcles. Después que el
pobre esclavo había cocido y comido la carne, el león le condujo a una vertiente de agua.
Durante tres años el hombre y el león vivían juntos en la cueva.
Juntos salían a la cacería; junto comían, dormían y descansaban.
El león, como un gato contento, recostaba su gran cabeza
sobre las rodillas de su compañero humano.
Meneaba su gran cola como queriendo decir: Estoy muy contento y muy feliz.
Al paso de muchos días Androcles sintió nostalgia y dispuso regresar a la
sociedad. Abandonó la cueva pero muy luego cayó en manos de unos soldados quienes
le mandaron a Roma como esclavo fugitivo. Fue condenado a pelear con las fieras
salvajes en el circo romano el próximo día festivo. Una gran multitud de espectadores
estaba presente para alegrarse con el emocionante espectáculo. Inclusive estaba presente
el emperador romano con los senadores de Roma.
Androcles fue echado en el circo con una lanza en la mano, la única defensa que
tenía contra la fiera enfurecida por el hambre y la sed de días de estar encerrado sin
comida y agua. El pobre esclavo temblaba al oír el rugido temible del león y al verle salir
de su jaula. La fiera pegó unos saltos y se acercó al indefenso hombre. Pero en vez de
caer comenzó a lamer la mano de Androcles. El hombre de dio cuenta de que era el
mismo león con quien había vivido en la cueva. Le hizo caricias, recostó su cabeza sobre
la suya y lloraba.
La concurrencia se quedó admirada y el emperador lo mandó a llamar y le pidió
a Androcles que explicara lo que había sucedido. La historia le encantó al emperador de
tal modo que le concedió a Androcles su libertad y le obsequió una gran suma de dinero.
De allí en adelante Androcles era liberto y andaba en las calles de Roma acompañado de
su león que como gran perro cariñoso y agradecido acompañaba a su querido dueño.
Al paso de muchos días Androcles sintió nostalgia y dispuso regresar a la
sociedad. Abandonó la cueva pero muy luego cayó en manos de unos soldados quienes
le mandaron a Roma como esclavo fugitivo. Fue condenado a pelear con las fieras
salvajes en el circo romano el próximo día festivo. Una gran multitud de espectadores
estaba presente para alegrarse con el emocionante espectáculo. Inclusive estaba presente
el emperador romano con los senadores de Roma.
Androcles fue echado en el circo con una lanza en la mano, la única defensa que
tenía contra la fiera enfurecida por el hambre y la sed de días de estar encerrado sin
comida y agua. El pobre esclavo temblaba al oír el rugido temible del león y al verle salir
de su jaula. La fiera pegó unos saltos y se acercó al indefenso hombre. Pero en vez de
caer comenzó a lamer la mano de Androcles. El hombre de dio cuenta de que era el
mismo león con quien había vivido en la cueva. Le hizo caricias, recostó su cabeza sobre
la suya y lloraba.
La concurrencia se quedó admirada y el emperador lo mandó a llamar y le pidió
a Androcles que explicara lo que había sucedido. La historia le encantó al emperador de
tal modo que le concedió a Androcles su libertad y le obsequió una gran suma de dinero.
De allí en adelante Androcles era liberto y andaba en las calles de Roma acompañado de
su león que como gran perro cariñoso y agradecido acompañaba a su querido dueño.
Ella cuenta con alegría como todos compañeros rieron al narrar como rugia el león haciando la onomatopeya correspondiente ¡GRRRRRRARRRRRR!
Y su profesor con todo respeto le dijo:
-No es que me burle pero... ¿podrías repetir esa última parte?
lunes, 27 de agosto de 2012
8 Cuentos cuento de Noche.
8 cuentos cuento de noche
En cuanto me quedo durmiendo
Contando con que cada cuento
Contado correctamente
Conjugue mis cuatrocientos cuarenta sueños,
que consisten en consejos consensuados
con el Consejo Supremo de Conejos Muertos
todos blancos perfectos, de dientes pequeños
pero cojos y ciegos
Y ya en pleno ¿Conque contribuir a la sesión?
Cuéntanos los 8 con los que contamos
¿Qué no concibes con que dolor comenzamos?
¡El del día de tu cumpleaños!
-No, Con ese no coincidimos, no esta terminado-
Contános el de la bruja, con todo tenebroso detalle
No, con ese concibo congoja cual si la viera en la calle
¡Bah¡ Que cobarde se encuentra aquel ,
¡Que Cobarde¡ Gritan
a coro los otros cien
¡Ah entonces cuéntanos el de la hermosa Janet¡
¿Quién? No olviden que las casadas no me sientan bien
El del Dragón en la cueva que cocina con especias
- Almas necias, que el cuento aclaro de comida no es –
El del árbol de Laurel, de barcos y tesoros perdidos
-Conejos, mis amigos, no se sientan ofendidos
Pero el cuento es largo
y necesito más de 10 noches para terminarlo-
Ah entonces el del Marqués que tu preferido sin duda es
-No, por desgracia esta noche no me siento nada inspirado-
Oh ¿Sera acaso, por esa Mujer? ¿De nombre … ?
¡Callad Conejos ¡ Ni en mis sueños me alejo de los
indiscretos
El de la serpiente inmortal recién salida de su tumba
-No es que sucumba pero esperemos mejor a la noche de
Walpurga-
Solo uno resta que nos puedas relatar, el del hombre que
escribe…
-No es que los desanime pero la noche esta por terminar
Pero, puedo inventar uno pequeño, el de un hombre que en un
sueño…
MIEDO
Hace 10 años:
No es la primera vez que sientomiedo, ya en otras ocasiones lo he sentido; pero este no es como aquel miedotonto que me da en la oscuridad pero que se va con la música, tampoco es esemiedo que sentí cuando mamá murió, en esa ocasión no sentí miedo por mi, sinopor mamá, la gente dice que la gente mala va al infierno cuando se muere… y mamáno era buena; no se parece al miedo que sentía cuando me gustaba Teresa, esemiedo desapareció cuando ella me mandoal diablo, aquel miedo se convirtió en ira; la gente dice que la ira es pecado,pecado capital, así que mejor solo se convirtió en coraje, la verdad no quieroir al infierno.
Don Julio dice que yo no deboenojarme, que al hacerlo no mido mis fuerzas, que he lastimado a sus hijos, quehe lastimado a Doña Rosalía su mujer, que lastime a Teresa; pero sus hijos mellaman retrasado y para Doña Rosalía soy un arrimado, eso dice ella.
La gente dice que Don Julio es mitío, pero él siempre dice que le llame Don Julio.
El miedo que ahora siento esdiferente a todo lo anterior, se parecemas bien a lo que sentía cuando papa le pegaba a mamá, no por que mamá me dieralastima, sino por que sabia que después de mamá seguía yo, todavía tengoalgunas marcas.
Doña Rosalía me mando en buen momento por las tortillas, yano quería estar ni un minuto más en esa casa. Este es el mismo camino querecorro todos los días pero hoy en especial es oscuro, caluroso, siento unpicor en las manos, estoy acostumbrado a que la gente mi mire de una formaextraña, los hijos de Don Julio dicen que es porque tengo cara de tonto, no sesi tengo cara de tonto pero sé que no soy igual a los demás, pero hoy la genteme mira de una forma más extraña y no me importa, debe ser por lo sucio de miropa.
No había sentido tanta libertaddesde que papá se fue, ahora estoy solo y mi vida es eso, MI VIDA, ya nuncavolveré con Don Julio y Doña Rosalía, ya no puedo volver con Don Julio.
No le temo a la muerte, le temo alo que hay después de la muerte. No es la primera vez que mato a alguien,cuando llueve mato a muchos mosquitos que son malos porque pican y alguna vezllegue a matar a un gato por que no me dejaba dormir.
Le temo a la oscuridad, poreso camino hacia el sol, porque allá nopuede haber oscuridad, pero el temor a la oscuridad no es lo que siento, es elhombre que me sigue el que me hace sentir miedo.
Don Julio siempre estaba molestoconmigo, me llamaba idiota, decía que nada hago bien, que cuando nací no superespirar y ahí comenzó mi vida de idiotez.
El sol me hace sudar, me hacesudar mucho, me siento sucio, y el sudor y la sangre de mi camisa huelenextraño, asqueroso, como los domingos en la carnicería cuando me mandan a comprarcarne molida de las dos, tengo ganas de vomitar, pero si lo hago el hombre queme sigue podría alcanzarme.
Nunca había lastimado a don Juliopero hoy no pude contenerme, no recuerdo lo que paso antes, porque se molestotanto, pero me llamo animal, no me enojo tanto que me llamara animal siempre medecía burro o güey, pero no lo hizo con esa intención, él dijo que era unanimal que actuaba por instinto, eso no le entendí bien, por eso le pregunte -¿Quées eso? -
Y me dijo riéndose que no pensaba,que no sentía, que solo servía para comer, dormir y cagar.
Eso me dolió mucho ¡Como no voy asentir! si siempre he tenido un dolor muy grande aquí encerrado en el pecho ysi no siento ¿De donde entonces vienen todas las lagrimas que se me salen luego?
martes, 14 de agosto de 2012
Le Léthé, Charles Baudelaire
El Leteo (Le Léthé) es un poema maldito del escritor francés Charles Baudelaire, publicado en la colección de poemas de 1886: Los despojos (Les Épaves).
El Leteo es uno de los ríos subterráneos del Hades, el infierno en la mitología griega. Su forma más antigua, curiosamente, es idéntica al francés: Léthé, cuyo significado es Olvido. Recordemos que la función de las aguas del Leteo consiste en provocar un perfecto olvido de la vida sobre la tierra, para que las almas ingresen al Hades sin ninguna intención de retornar.
Viens sur mon coeur, âme cruelle et sourde,
Tigre adoré, monstre aux airs indolents;
Je veux longtemps plonger mes doigts tremblants
Dans l'épaisseur de ta crinière lourde;
Dans tes jupons remplis de ton parfum
Ensevelir ma tête endolorie,
Et respirer, comme une fleur flétrie,
Le doux relent de mon amour défunt.
Je veux dormir! dormir plutôt que vivre!
Dans un sommeil aussi doux que la mort,
J'étalerai mes baisers sans remords
Sur ton beau corps poli comme le cuivre.
Pour engloutir mes sanglots apaisés
Rien ne me vaut l'abîme de ta couche;
L'oubli puissant habite sur ta bouche,
Et le Léthé coule dans tes baisers.
À mon destin, désormais mon délice,
J'obéirai comme un prédestiné;
Martyr docile, innocent condamné,
Dont la ferveur attise le supplice,
Je sucerai, pour noyer ma rancoeur,
Le népenthès et la bonne ciguë
Aux bouts charmants de cette gorge aiguë
Qui n'a jamais emprisonné de coeur.
Ven a mi pecho, alma sorda y cruel,
Tigre adorado, monstruo de aire indolente;
Quiero enterrar mis temblorosos dedos
En la espesura de tu cabello largamente;
Sepultar mi cabeza adolorida
En la falda colmada de tu perfume
Y respirar, como una flor ajada,
El relente de mi amor ya ido.
¡Quiero dormir! ¡Dormir más que vivir!
En un sueño, como la muerte, dulce,
Estamparé mis besos sin descanso
Por tu cuerpo pulido como el cobre.
Para ahogar mis sollozos apagados,
Sólo preciso tu profundo lecho;
El poderoso olvido habita entre tus labios
Y fluye de tus besos el Leteo.
A lo que es mi destino, desde hoy mi deleite,
obedeceré como un predestinado;
condenado inocente, mártir dócil,
cuyo inmenso fervor enciende el infierno
Sorberé, diligente, para anegar mi rencor,
el pérfido nepentes1 y la buena cicuta
en los breves pezones de tus agudos senos
tras los cuales jamás latió tu corazón.
1 nepentes: pócima mágica que los antiguos ingerían para suprimir
la tristeza y el dolor y que, posiblemente, contenía algún estupefaciente.
El Leteo es uno de los ríos subterráneos del Hades, el infierno en la mitología griega. Su forma más antigua, curiosamente, es idéntica al francés: Léthé, cuyo significado es Olvido. Recordemos que la función de las aguas del Leteo consiste en provocar un perfecto olvido de la vida sobre la tierra, para que las almas ingresen al Hades sin ninguna intención de retornar.
Gustave Doré
Tigre adoré, monstre aux airs indolents;
Je veux longtemps plonger mes doigts tremblants
Dans l'épaisseur de ta crinière lourde;
Dans tes jupons remplis de ton parfum
Ensevelir ma tête endolorie,
Et respirer, comme une fleur flétrie,
Le doux relent de mon amour défunt.
Je veux dormir! dormir plutôt que vivre!
Dans un sommeil aussi doux que la mort,
J'étalerai mes baisers sans remords
Sur ton beau corps poli comme le cuivre.
Pour engloutir mes sanglots apaisés
Rien ne me vaut l'abîme de ta couche;
L'oubli puissant habite sur ta bouche,
Et le Léthé coule dans tes baisers.
À mon destin, désormais mon délice,
J'obéirai comme un prédestiné;
Martyr docile, innocent condamné,
Dont la ferveur attise le supplice,
Je sucerai, pour noyer ma rancoeur,
Le népenthès et la bonne ciguë
Aux bouts charmants de cette gorge aiguë
Qui n'a jamais emprisonné de coeur.
Ven a mi pecho, alma sorda y cruel,
Tigre adorado, monstruo de aire indolente;
Quiero enterrar mis temblorosos dedos
En la espesura de tu cabello largamente;
Sepultar mi cabeza adolorida
En la falda colmada de tu perfume
Y respirar, como una flor ajada,
El relente de mi amor ya ido.
¡Quiero dormir! ¡Dormir más que vivir!
En un sueño, como la muerte, dulce,
Estamparé mis besos sin descanso
Por tu cuerpo pulido como el cobre.
Para ahogar mis sollozos apagados,
Sólo preciso tu profundo lecho;
El poderoso olvido habita entre tus labios
Y fluye de tus besos el Leteo.
A lo que es mi destino, desde hoy mi deleite,
obedeceré como un predestinado;
condenado inocente, mártir dócil,
cuyo inmenso fervor enciende el infierno
Sorberé, diligente, para anegar mi rencor,
el pérfido nepentes1 y la buena cicuta
en los breves pezones de tus agudos senos
tras los cuales jamás latió tu corazón.
1 nepentes: pócima mágica que los antiguos ingerían para suprimir
la tristeza y el dolor y que, posiblemente, contenía algún estupefaciente.
miércoles, 8 de agosto de 2012
La historia del Cerrajero. Cuento tradicional Sufí
Había una vez un cerrajero al que acusaron injustamente de unos delitos y lo condenaron a vivir en una prisión oscura y profunda. Cuando llevaba allí algún tiempo, su mujer, que lo quería muchísimo se presentó al rey y le suplicó que le permitiera por lo menos llevarle una alfombra a su marido para que pudiera cumplir con sus postraciones cada día. El rey consideró justa esa petición y dio permiso a la mujer para llevarle una alfombra para la oración.
El prisionero agradeció la alfombra a su mujer y cada día hacía fielmente sus postraciones sobre ella. Pasado un tiempo el hombre escapó de la prisión y cuando le preguntaban cómo lo había conseguido, él explicaba que después de años de hacer sus postraciones y de orar para salir de la prisión, comenzó a ver lo que tenía justo bajo las narices. Un buen día vio que su mujer había tejido en la alfombra el dibujo de la cerradura que lo mantenía prisionero. Cuando se dio cuenta de esto y comprendió que ya tenía en su poder toda la información que necesitaba para escapar, comenzó a hacerse amigo de sus guardias. Y los convenció de que todos vivirían mucho mejor si lo ayudaban y escapaban juntos de la prisión. Ellos estuvieron de acuerdo, puesto que aunque eran guardias comprendían que también estaban prisioneros. También deseaban escapar pero no tenían los medios para hacerlo.
Así pues, el cerrajero y sus guardias decidieron el siguiente plan: ellos le llevarían piezas de metal y él haría cosas útiles con ellas para venderlas en el mercado. Juntos amasarían recursos para la huída y del trozo de metal más fuerte que pudieran adquirir el cerrajero haría una llave. Una noche, cuando ya estaba todo preparado, el cerrajero y sus guardias abrieron la cerradura de la puerta de la prisión y salieron al frescor de la noche, donde estaba su amada esposa esperándolo. Dejó en la prisión la alfombra para orar, para que cualquier otro prisionero que fuera lo suficientemente listo para interpretar el dibujo de la alfombra también pudiera escapar. Así se reunió con su mujer, sus ex-guardias se hicieron sus amigos y todos vivieron en armonía. El amor y la pericia prevalecieron.
miércoles, 25 de julio de 2012
Puede que no… pero y si pudiera…
Puede que no… pero y si pudiera…
Y si pudiera cortar el lejano fruto que apeteces
Y pudiera hacerte
sangrar los labios de deseo
Y pudiera darte de
regalo, aquello que mereces
Y de los secretos del mundo aquellos que poseo
Y si pudiera llenar tus sonrisas de colores
Las marrones, las verdes, las azules y las grises
En tonalidades tan variadas, con tantos matices
que un retrato tuyo en blanco y negro habrá de brillar
(tal
como un arco iris)
Y si pudiera ser aquel que buscas, aquel que quieres
El que llene tu vida de pequeños placeres
El que mitigue angustias y aplaque tormentas
De días oscuros o
noches sedientas
Que mi voz cante con tonos suaves tus canciones
Que mi pie con firmeza te sostenga
Que mi mano con delicadeza te acaricie
Y mi espíritu con paciencia te comprenda
Y si pudiera ser tu caballero, tu príncipe
De aquellos que no hablan de miedo
Aunque me aterre mentirte
Y de aquellos que no caen
Aunque me derrote perderte
Y si pudiera ser el héroe que te salve siempre
Que te rescate cuando te canses de estar cansada
De cuando te aburras
de estar aburrida
O te sientas sola de estar acompañada
Cuando quieras que alguien pronuncie tu nombre
Con tal solemnidad que el mundo se detenga
letra por letra,
Puede que no… pero y si pudiera…
BOLERO. Julio Cortazar
Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.
Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Y este fragmento:
La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.
Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Y este fragmento:
La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.
lunes, 9 de julio de 2012
El duque Job y su duquesa, el México de ayer según Manuel Gutierrez Nájera. Antonio Sarabia
Los versos nos llevan por el México de finales del XIX, en compañía de la seductora duquesita, por un simpático recorrido en la Ciudad de México a partir de la esquina del jockey club, actual Sanborn’s de los azulejos, por toda la calle de Plateros, hoy avenida Madero, hasta los antiguos almacenes de ropa de La Sorpresa, que más tarde se convertiría en La Ciudad de Londres y que hoy ha desaparecido.
El duque Job fue uno de los numerosos seudónimos que Manuel Gutierrez Nájera usó a lo largo de su vida. El poema está dedicado a una joven de la que se había enamorado (Marie), su duquesita, cuya vida transcurría a lo largo de las calles de Plateros y San Francisco, circunstancia que da pie al autor para enumerar los sitios de moda y evocar las costumbres de la época.
Reproducirlo, me parece, es mejor manera de rendir homenaje a este gran poeta mexicano que en 2009 festejó el siglo y medio de su nacimiento. Manuel Gutiérrez Nájera falleció a causa de una operación quirúrgica cuando apenas cumplía treinta y seis años de edad y estaba en el apogeo de su talento creativo.
El duque Job fue uno de los numerosos seudónimos que Manuel Gutierrez Nájera usó a lo largo de su vida. El poema está dedicado a una joven de la que se había enamorado (Marie), su duquesita, cuya vida transcurría a lo largo de las calles de Plateros y San Francisco, circunstancia que da pie al autor para enumerar los sitios de moda y evocar las costumbres de la época.
Reproducirlo, me parece, es mejor manera de rendir homenaje a este gran poeta mexicano que en 2009 festejó el siglo y medio de su nacimiento. Manuel Gutiérrez Nájera falleció a causa de una operación quirúrgica cuando apenas cumplía treinta y seis años de edad y estaba en el apogeo de su talento creativo.
LA DUQUESA DEL DUQUE JOB
Un día de 1884 invité a Gutiérrez Nájera y a don Manuel Puga a comer. Yo recién había dejado la casa de huéspedes en la que viví varios años y estaba estrenando alojamiento. Yo tenía 22 años; él, 25. Tras la comida, don Manuel nos dijo que estaba muy enamorado de una muchacha llamada Marie. Le pedimos que nos la describiera. Fue haciendo un retrato de la que ella no era, de lo que sí era, de lo que hacían juntos. También, casi sin darse cuenta, retrató cambios sociales. Y todo, en maravillosos versos decasílabos.
En dulce charla de sobremesa,
mientras devoro fresa tras fresa,
y abajo ronca tu perro Bob,
te haré el retrato de la duquesa
que adora a veces al duque Job.
Don Manuel Gutiérrez Nájera, quien ya para entonces escribía en varios periódicos, tenía, entre sus muchos seudónimos, uno favorito: “El Duque Job”. Por extensión, su mujer era “la duquesa”. Bob era el inseparable perro de Puga y las fresas estaban buenísimas.
No es la condesa que Villasana
caricatura, ni la poblana
de enagua roja, que Prieto amó;
no es la criadita de pies nudosos,
ni la que sueña con los gomosos
y con los gallos de Micoló.
Gutiérrez Nájera inicia el retrato describiendo lo que no era Marie. No era una falsa condesa presumida, como las que dibujaba el gran caricaturista José María Villasana. Tampoco una vulgar china poblana. Tampoco una sirvienta de pies descalzos o una arribista a la caza de juniors de pelo engominado (“los gomosos”). Mucho menos era alguien que se atreviera a las peleas de gallos que organizaba el diputado Micoló, donde sólo iban nuevos ricos vulgarísimos. En otras palabras, la duquesa no era poser, ni naca, ni gata, ni fresa, ni chaka, como se diría hoy.
Mi duquesita, la que me adora,
no tiene humos de gran señora:
es la griseta de Paul de Kock.
No baila Boston, y desconoce
de las carreras el alto goce
y los placeres del five o’clock.
“Griseta” es un término sociológico de la época. Las grisettes originales eran costureras y obreras que vestían de gris. Estas mujeres, por tener ingresos propios, podían darse libertades que otras no podían, como escoger abiertamente su pareja. Una griseta es, por definición, coqueta y ligadora, pero no es una prostituta, sino una mujer independiente, que frecuenta los ambientes bohemios. Marie no era costurera u obrera, sino empleada en una gran tienda de lujo. Paul de Kock era un novelista francés, muy popular en la época y hoy olvidado, que escribía precisamente sobre las grisetas.
Boston Waltz es el nombre que se le daba al vals americano, mucho más lento que el aceleradísimo vals vienés. Las carreras que se refiere son a las de caballos, en los hipódromos de Peralvillo y de la Condesa. El five 0’clock es, por supuesto, la hora del té.
Pero ni el sueño de algún poeta,
ni los querubes que vio Jacob,
fueron tan bellos cual la coqueta
de ojitos verdes, rubia griseta,
que adora a veces el duque Job.
La referencia bíblica está en el Génesis. El patriarca Jacob vio una escalera por la que ascendían y descendían los ángeles. También vemos algo de descripción física, la reiteración del carácter de griseta y un principio de confesión de la fragilidad del amor: que adora “a veces” el duque Job.
Si pisa alfombras, no es en su casa;
si por Plateros alegre pasa
y la saluda madam Marnat,
no es, sin disputa, porque la vista,
sí porque a casa de otra modista
desde temprano rápida va.
Tras la descripción, Gutiérrez Nájera saca de paseo a Marie. Ya la vemos caminando por Plateros y saludando a Madame Marnat, que dueña de la casa de vestidos más famosa de la época (recordemos que la mayor parte de los ajuares eran hechos a mano y a la medida). Aquí el uso del “sin disputa” es para jugar con las confusiones. Don Manuel juega a que Mme. Marnat quisiera vestir a Marie, pero en realidad “sin disputa” quiere decir “sin duda”. En realidad la duquesa Job va a casa de otra modista más modesta.
No tiene alhajas mi duquesita,
pero es tan guapa, y tan bonita,
y tiene un cuerpo tan v’lan, tan pschutt;
de tal manera trasciende a Francia,
que no la igualan en elegancia
ni las clientes de Hélene Kossut.
V’lan y pschutt son dos palabras que eran usadísimas en Francia a principios de los años ochenta del siglo XIX. Guy de Maupassant en algún texto se queja de que estos dos vocablos estaban asesinando la lengua francesa, porque se usaban para todo. Serían hoy el equivalente de “chido”, aunque un Gutiérrez Nájera contemporáneo sería agringado y utilizaría el vocablo “cool”. Hèlene Kossut era la modista más renombrada en el México de entonces: ni en sueños una griseta hubiera podido comprar alguna de sus prendas.
Desde las puertas de la Sorpresa
hasta la esquina del Jockey Club,
Un día de 1884 invité a Gutiérrez Nájera y a don Manuel Puga a comer. Yo recién había dejado la casa de huéspedes en la que viví varios años y estaba estrenando alojamiento. Yo tenía 22 años; él, 25. Tras la comida, don Manuel nos dijo que estaba muy enamorado de una muchacha llamada Marie. Le pedimos que nos la describiera. Fue haciendo un retrato de la que ella no era, de lo que sí era, de lo que hacían juntos. También, casi sin darse cuenta, retrató cambios sociales. Y todo, en maravillosos versos decasílabos.
En dulce charla de sobremesa,
mientras devoro fresa tras fresa,
y abajo ronca tu perro Bob,
te haré el retrato de la duquesa
que adora a veces al duque Job.
Don Manuel Gutiérrez Nájera, quien ya para entonces escribía en varios periódicos, tenía, entre sus muchos seudónimos, uno favorito: “El Duque Job”. Por extensión, su mujer era “la duquesa”. Bob era el inseparable perro de Puga y las fresas estaban buenísimas.
No es la condesa que Villasana
caricatura, ni la poblana
de enagua roja, que Prieto amó;
no es la criadita de pies nudosos,
ni la que sueña con los gomosos
y con los gallos de Micoló.
Gutiérrez Nájera inicia el retrato describiendo lo que no era Marie. No era una falsa condesa presumida, como las que dibujaba el gran caricaturista José María Villasana. Tampoco una vulgar china poblana. Tampoco una sirvienta de pies descalzos o una arribista a la caza de juniors de pelo engominado (“los gomosos”). Mucho menos era alguien que se atreviera a las peleas de gallos que organizaba el diputado Micoló, donde sólo iban nuevos ricos vulgarísimos. En otras palabras, la duquesa no era poser, ni naca, ni gata, ni fresa, ni chaka, como se diría hoy.
Mi duquesita, la que me adora,
no tiene humos de gran señora:
es la griseta de Paul de Kock.
No baila Boston, y desconoce
de las carreras el alto goce
y los placeres del five o’clock.
“Griseta” es un término sociológico de la época. Las grisettes originales eran costureras y obreras que vestían de gris. Estas mujeres, por tener ingresos propios, podían darse libertades que otras no podían, como escoger abiertamente su pareja. Una griseta es, por definición, coqueta y ligadora, pero no es una prostituta, sino una mujer independiente, que frecuenta los ambientes bohemios. Marie no era costurera u obrera, sino empleada en una gran tienda de lujo. Paul de Kock era un novelista francés, muy popular en la época y hoy olvidado, que escribía precisamente sobre las grisetas.
Boston Waltz es el nombre que se le daba al vals americano, mucho más lento que el aceleradísimo vals vienés. Las carreras que se refiere son a las de caballos, en los hipódromos de Peralvillo y de la Condesa. El five 0’clock es, por supuesto, la hora del té.
Pero ni el sueño de algún poeta,
ni los querubes que vio Jacob,
fueron tan bellos cual la coqueta
de ojitos verdes, rubia griseta,
que adora a veces el duque Job.
La referencia bíblica está en el Génesis. El patriarca Jacob vio una escalera por la que ascendían y descendían los ángeles. También vemos algo de descripción física, la reiteración del carácter de griseta y un principio de confesión de la fragilidad del amor: que adora “a veces” el duque Job.
Si pisa alfombras, no es en su casa;
si por Plateros alegre pasa
y la saluda madam Marnat,
no es, sin disputa, porque la vista,
sí porque a casa de otra modista
desde temprano rápida va.
Tras la descripción, Gutiérrez Nájera saca de paseo a Marie. Ya la vemos caminando por Plateros y saludando a Madame Marnat, que dueña de la casa de vestidos más famosa de la época (recordemos que la mayor parte de los ajuares eran hechos a mano y a la medida). Aquí el uso del “sin disputa” es para jugar con las confusiones. Don Manuel juega a que Mme. Marnat quisiera vestir a Marie, pero en realidad “sin disputa” quiere decir “sin duda”. En realidad la duquesa Job va a casa de otra modista más modesta.
No tiene alhajas mi duquesita,
pero es tan guapa, y tan bonita,
y tiene un cuerpo tan v’lan, tan pschutt;
de tal manera trasciende a Francia,
que no la igualan en elegancia
ni las clientes de Hélene Kossut.
V’lan y pschutt son dos palabras que eran usadísimas en Francia a principios de los años ochenta del siglo XIX. Guy de Maupassant en algún texto se queja de que estos dos vocablos estaban asesinando la lengua francesa, porque se usaban para todo. Serían hoy el equivalente de “chido”, aunque un Gutiérrez Nájera contemporáneo sería agringado y utilizaría el vocablo “cool”. Hèlene Kossut era la modista más renombrada en el México de entonces: ni en sueños una griseta hubiera podido comprar alguna de sus prendas.
Desde las puertas de la Sorpresa
hasta la esquina del Jockey Club,
no hay española, yanqui o francesa,
ni más bonita ni más traviesa
que la duquesa del duque Job.
Esta es la frase clave del poema, porque se trata de un paseo por Plateros, de la recuperación del espacio urbano, antes hosco y hostil, por una mujer normal y por un hombre que espera su salida del trabajo. La Sorpresa era un almacén casi esquina con el Zócalo, espacio femenino, y el Jockey Club, un masculino restaurante de postín en la Casa de los Azulejos. Es como si dijéramos “de Perisur a Mazaryk”.
¡Cómo resuena su taconeo
en las baldosas! ¡Con qué meneo
luce su talle de tentación!
¡Con qué airecito de aristocracia
mira a los hombres, y con qué gracia
frunce los labios -¡Mimí Pinsón!
ni más bonita ni más traviesa
que la duquesa del duque Job.
Esta es la frase clave del poema, porque se trata de un paseo por Plateros, de la recuperación del espacio urbano, antes hosco y hostil, por una mujer normal y por un hombre que espera su salida del trabajo. La Sorpresa era un almacén casi esquina con el Zócalo, espacio femenino, y el Jockey Club, un masculino restaurante de postín en la Casa de los Azulejos. Es como si dijéramos “de Perisur a Mazaryk”.
¡Cómo resuena su taconeo
en las baldosas! ¡Con qué meneo
luce su talle de tentación!
¡Con qué airecito de aristocracia
mira a los hombres, y con qué gracia
frunce los labios -¡Mimí Pinsón!
Si alguien la alcanza, si la requiebra,
ella, ligera como una cebra,
sigue camino del almacén;
pero, ¡ay del tuno si alarga el brazo!
¡Nadie lo salva del sombrillazo
que le descarga sobre la sien!
Es un elogio del tránsito de esta muchacha trabajadora en un mundo de hombres. Coqueta, pero honesta, se ensaña con quien piensa que su caminar es equívoco. La duquesa Job va camino del almacén, pero no va de compras. En realidad Marie era dependienta del almacén de Madame Anciaux, sito en la calle 2ª de Plateros.
¡No hay en el mundo mujer más linda!
Pie de andaluza, boca de guinda,
sprint rociado de Veuve Clicquot,
talle de avispa, cutis de ala,
ojos traviesos de colegiala
como los ojos de Louise Theo.
Ágil, nerviosa, blanca, delgada,
media de seda bien restirada,
gola de encaje, corsé de crac,
nariz pequeña, garbosa, cuca,
y palpitantes sobre la nuca
rizos tan rubios como el coñac.
Continuamos la descripción, con énfasis en la blancura de la mujer (aunque he de decir que los rizos de Marie eran tan rubios como un coñac bastante oscuro; hoy los calificaríamos de castaños). La gola era un adorno en el cuello, al estilo del que le conocemos a Miguel de Cervantes. “Crac” es el sonido del corsé de costillas de ballena al cerrarse. En esa época era fundamental tener una cinturita: 20 pulgadas (51 cm) era lo ideal para una joven. ¡Imagínense qué apreturas para llegar a esa marca!
Sus ojos verdes bailan el tango;
nada hay más bello que el arremango
provocativo de su nariz.
Por ser tan joven y tan bonita,
cual mi sedosa, blanca gatita,
diera sus pajes la emperatriz.
¡Ah! Tú no has visto cuando se peina,
sobre sus hombros de rosa reina
caer los rizos en profusión.
Tú no has oído que alegre canta,
mientras sus brazos y su garganta
de fresca espuma cubre el jabón.
Y los domingos, ¡con qué alegría!,
oye en su lecho bullir el día
¡y hasta las nueve quieta se está!
¡Cuál se acurruca la perezosa
bajo la colcha color de rosa,
mientras a misa la criada va!
La breve cofia de blanco encaje
cubre sus rizos, el limpio traje
aguarda encima del canapé.
Altas, lustrosas y pequeñitas,
sus puntas muestran las dos botitas,
abandonadas del catre al pie,
La cofia de encaje es el gorrito típico de la ropa de dormir de las abuelitas. Marie lo usaba desde joven, así era la moda. De nuevo la insistencia del pie pequeño y del botín repicador. En la época lo normal era decirle catre a las camas.
Después, ligera, del lecho brinca,
¡oh quién la viera cuando se hinca
blanca y esbelta sobre el colchón!
¿Qué valen junto de tanta gracia
las niñas ricas, la aristocracia,
ni mis amigas del cotillón?
Toco; se viste; me abre; almorzamos;
con apetito los dos tomamos
ella, ligera como una cebra,
sigue camino del almacén;
pero, ¡ay del tuno si alarga el brazo!
¡Nadie lo salva del sombrillazo
que le descarga sobre la sien!
Es un elogio del tránsito de esta muchacha trabajadora en un mundo de hombres. Coqueta, pero honesta, se ensaña con quien piensa que su caminar es equívoco. La duquesa Job va camino del almacén, pero no va de compras. En realidad Marie era dependienta del almacén de Madame Anciaux, sito en la calle 2ª de Plateros.
¡No hay en el mundo mujer más linda!
Pie de andaluza, boca de guinda,
sprint rociado de Veuve Clicquot,
talle de avispa, cutis de ala,
ojos traviesos de colegiala
como los ojos de Louise Theo.
Ágil, nerviosa, blanca, delgada,
media de seda bien restirada,
gola de encaje, corsé de crac,
nariz pequeña, garbosa, cuca,
y palpitantes sobre la nuca
rizos tan rubios como el coñac.
Continuamos la descripción, con énfasis en la blancura de la mujer (aunque he de decir que los rizos de Marie eran tan rubios como un coñac bastante oscuro; hoy los calificaríamos de castaños). La gola era un adorno en el cuello, al estilo del que le conocemos a Miguel de Cervantes. “Crac” es el sonido del corsé de costillas de ballena al cerrarse. En esa época era fundamental tener una cinturita: 20 pulgadas (51 cm) era lo ideal para una joven. ¡Imagínense qué apreturas para llegar a esa marca!
Sus ojos verdes bailan el tango;
nada hay más bello que el arremango
provocativo de su nariz.
Por ser tan joven y tan bonita,
cual mi sedosa, blanca gatita,
diera sus pajes la emperatriz.
¡Ah! Tú no has visto cuando se peina,
sobre sus hombros de rosa reina
caer los rizos en profusión.
Tú no has oído que alegre canta,
mientras sus brazos y su garganta
de fresca espuma cubre el jabón.
Y los domingos, ¡con qué alegría!,
oye en su lecho bullir el día
¡y hasta las nueve quieta se está!
¡Cuál se acurruca la perezosa
bajo la colcha color de rosa,
mientras a misa la criada va!
La breve cofia de blanco encaje
cubre sus rizos, el limpio traje
aguarda encima del canapé.
Altas, lustrosas y pequeñitas,
sus puntas muestran las dos botitas,
abandonadas del catre al pie,
La cofia de encaje es el gorrito típico de la ropa de dormir de las abuelitas. Marie lo usaba desde joven, así era la moda. De nuevo la insistencia del pie pequeño y del botín repicador. En la época lo normal era decirle catre a las camas.
Después, ligera, del lecho brinca,
¡oh quién la viera cuando se hinca
blanca y esbelta sobre el colchón!
¿Qué valen junto de tanta gracia
las niñas ricas, la aristocracia,
ni mis amigas del cotillón?
Toco; se viste; me abre; almorzamos;
con apetito los dos tomamos
un par de huevos y un buen beefsteak,
media botella de rico vino,
y en coche, juntos, vamos camino
del pintoresco Chapultepec.
Desde las puertas de la Sorpresa
hasta la esquina del Jockey Club,
no hay española, yanqui o francesa,
ni más bonita ni más traviesa
que la duquesa del duque Job.
media botella de rico vino,
y en coche, juntos, vamos camino
del pintoresco Chapultepec.
Desde las puertas de la Sorpresa
hasta la esquina del Jockey Club,
no hay española, yanqui o francesa,
ni más bonita ni más traviesa
que la duquesa del duque Job.
Calle de Plateros, 1900.
Termino esta historia con un chisme íntimo. Gutiérrez Nájera abandonó a Marie. La griseta se puso tan deprimida, que intentó suicidarse al disolver cerillos en una taza de té. Lo único que logró fue una tremenda intoxicación. Don Manuel casó después con doña Cecilia Maillefert, y José Martí le dedicó a la primogénita de ese matrimonio uno de sus poemas más celebrados: “clavellín de nieve”. De la efímera Duquesa Job no supimos más. Pero su caminar por las calles de la ciudad de México resultó ser inmortal.
Gutiérrez Nájera, por su parte, está eternizado en el mural "Sueño de una tarde dominical en la Alameda", de Diego Rivera. Es el señor elegante, debajo de los globos, que se quita el sombrero ante dos damas que pasean por el parque: mujeres que -como Marie, su duquesita- empezaban a adueñarse de la calle y de la ciudad.
jueves, 5 de julio de 2012
Artemisia Gentileschi
Artemisia Lomi Gentileschi (Roma, 8 de julio de 1593 - Nápoles, hacia 1654) fue una pintora caravaggista italiana, hija del pintor toscano Orazio Gentileschi (1563-1639).
Vivió en la primera mitad del siglo XVII. Tomó de su padre, Orazio, el límpido rigor del dibujo, injertándole una fuerte acentuación dramática, tomada de las obras de Caravaggio, cargada de efectos teatrales; elemento estilístico que contribuyó a la difusión del caravaggismo en Nápoles, ciudad a la que se trasladó en 1630.
Vivió en la primera mitad del siglo XVII. Tomó de su padre, Orazio, el límpido rigor del dibujo, injertándole una fuerte acentuación dramática, tomada de las obras de Caravaggio, cargada de efectos teatrales; elemento estilístico que contribuyó a la difusión del caravaggismo en Nápoles, ciudad a la que se trasladó en 1630.
Artemisia Gentileschi nació en Roma, el 8 de julio de 1593. Fue la hija mayor del pintor Orazio Gentileschi, uno de los grandes representantes de la escuela romana de Caravaggio. Artemisia fue introducida a la pintura en el taller de su padre, mostrando más talento que sus hermanos, que trabajaron junto a ella. Aprendió dibujo, cómo empastar los colores y dar brillantez a los cuadros. Dado que el estilo de su padre, en aquellos tiempos, se remitía explícitamente al arte de Caravaggio (con el que Orazio tenía relaciones de familiaridad), también los primeros pasos artísticos de Artemisia se situaron, por motivos diversos, en el despertar del gran pintor lombardo. Pero su aproximación a los temas era diferente de la de su padre.
Firmó a los diecisiete años su primera obra, (aunque muchos sospecharan entonces que fue ayudada por su padre): Susana y los viejos, 1610, colección Schönborn en Pommersfelden). El cuadro muestra cómo Artemisia había asimilado el realismo de Caravaggio sin permanecer indiferente al lenguaje de la escuela de Bolonia, que tuvo a Annibale Carracci entre sus mejores artistas. A los diecinueve años, dado que el acceso a la enseñanza de las academias profesionales de Bellas Artes era exclusivamente masculino, y por tanto le estaba prohibido, su padre le dio un preceptor privado, Agostino Tassi. Con él estaba trabajando en aquel tiempo Orazio, en la decoración de las bóvedas de Casino della Rose dentro del Palacio Pallavicini Rospigliosi en Roma.
Firmó a los diecisiete años su primera obra, (aunque muchos sospecharan entonces que fue ayudada por su padre): Susana y los viejos, 1610, colección Schönborn en Pommersfelden). El cuadro muestra cómo Artemisia había asimilado el realismo de Caravaggio sin permanecer indiferente al lenguaje de la escuela de Bolonia, que tuvo a Annibale Carracci entre sus mejores artistas. A los diecinueve años, dado que el acceso a la enseñanza de las academias profesionales de Bellas Artes era exclusivamente masculino, y por tanto le estaba prohibido, su padre le dio un preceptor privado, Agostino Tassi. Con él estaba trabajando en aquel tiempo Orazio, en la decoración de las bóvedas de Casino della Rose dentro del Palacio Pallavicini Rospigliosi en Roma.
Un escándalo marcó su vida. Tassi la violó en 1612. Al principio, él prometió salvar su reputación casándose con ella, pero más tarde renegó de su promesa, pues ya estaba casado, y Orazio lo denunció ante el tribunal papal. La instrucción, que duró siete meses, permitió descubrir que Tassi había planeado asesinar a su esposa, cometió incesto con su cuñada y había querido robar ciertas pinturas de Orazio Gentileschi. Del proceso que siguió se conserva documentación exhaustiva, que impresiona por la crudeza del relato de Artemisia y por los métodos inquisitoriales del tribunal. Artemisia fue sometida a un humillante examen ginecológico y torturada usando un instrumento que apretaba progresivamente cuerdas en torno a los dedos — una tortura particularmente cruel para un pintor. De esta manera se pretendía verificar la veracidad de sus acusaciones, pues se creía que si una persona dice lo mismo bajo tortura que sin ella, la historia debe ser cierta. Tassi fue condenado a un año de prisión y al exilio de los Estados Pontificios. Las actas del proceso han influido grandemente en la lectura en clave feminista, dada en la segunda mitad del siglo XX, a la figura de Artemisia Gentileschi.
La pintura Giuditta che decapita Oloferne (Judith decapitando a Holofernes) (1612 - 1613), que se exhibe en la Galleria degli Uffizi de Florencia impresiona por la violencia de la escena que representa, y ha sido interpretada en clave psicológica y psicoanalítica, como un deseo de venganza respecto a la violencia que ella había sufrido.
Gentisleschi logró ser la primera mujer miembro de la Accademia di Arte del Disegno de Florencia, se codeó con nobles de la talla de Cosme II de Médici, mantuvo una gran amistad con científicos como Galileo Galilei y trabajó en distintas cortes italianas y europeas, como la de Carlos I de Inglaterra.
Wiki
Gentisleschi logró ser la primera mujer miembro de la Accademia di Arte del Disegno de Florencia, se codeó con nobles de la talla de Cosme II de Médici, mantuvo una gran amistad con científicos como Galileo Galilei y trabajó en distintas cortes italianas y europeas, como la de Carlos I de Inglaterra.
Wiki
martes, 3 de julio de 2012
Causa del amor. Francisco Brines
Cuando me han preguntado la causa de mi amor
yo nunca he respondido: Ya conocéis su gran belleza.
(Y aún es posible que existan rostros más hermosos.)
Ni tampoco he descrito las cualidades ciertas de su espíritu
que siempre me mostraba en sus costumbres,
o en la disposición para el silencio o la sonrisa
según lo demandara mi secreto.
Eran cosas del alma, y nada dije de ella.
(Y aún debiera añadir que he conocido almas superiores.)
La verdad de mi amor ahora la sé:
vencía su presencia la imperfección del hombre,
pues es atroz pensar
que no se corresponden en nosotros los cuerpos con las almas,
y así ciegan los cuerpos la gracia del espíritu,
su claridad, la dolorida flor de la experiencia,
la bondad misma.
Importantes sucesos que nunca descubrimos,
o descubrimos tarde.
Mienten los cuerpos, otras veces, un airoso calor,
movida luz, honda frescura;
y el daño nos descubre su seca falsedad.
La verdad de mi amor sabedla ahora:
la materia y el soplo se unieron en su vida
como la luz que posa en el espejo
(era pequeña luz, espejo diminuto);
era azarosa creación perfecta.
Un ser en orden crecía junto a mí,
y mi desorden serenaba.
Amé su limitada perfección.
yo nunca he respondido: Ya conocéis su gran belleza.
(Y aún es posible que existan rostros más hermosos.)
Ni tampoco he descrito las cualidades ciertas de su espíritu
que siempre me mostraba en sus costumbres,
o en la disposición para el silencio o la sonrisa
según lo demandara mi secreto.
Eran cosas del alma, y nada dije de ella.
(Y aún debiera añadir que he conocido almas superiores.)
La verdad de mi amor ahora la sé:
vencía su presencia la imperfección del hombre,
pues es atroz pensar
que no se corresponden en nosotros los cuerpos con las almas,
y así ciegan los cuerpos la gracia del espíritu,
su claridad, la dolorida flor de la experiencia,
la bondad misma.
Importantes sucesos que nunca descubrimos,
o descubrimos tarde.
Mienten los cuerpos, otras veces, un airoso calor,
movida luz, honda frescura;
y el daño nos descubre su seca falsedad.
La verdad de mi amor sabedla ahora:
la materia y el soplo se unieron en su vida
como la luz que posa en el espejo
(era pequeña luz, espejo diminuto);
era azarosa creación perfecta.
Un ser en orden crecía junto a mí,
y mi desorden serenaba.
Amé su limitada perfección.
miércoles, 27 de junio de 2012
Mientras Tu existas. Ángel González
Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
Ultimamente este poema vaga incansable por mi pensamiento.
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
Ultimamente este poema vaga incansable por mi pensamiento.
miércoles, 13 de junio de 2012
Me dueles. Jaime Sabines
Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.
Entre los escombros de mi alma, búscame,
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.
Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.
¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!
Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.
Entre los escombros de mi alma, búscame,
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.
Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.
¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!
Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.
lunes, 4 de junio de 2012
Kathanaka, el camello despistado, del Panchatantra
Vivía en cierto lugar del bosque un león llamado Madotkata y erán sirvientes suyos un tigre, un cuervo y un chacal. Corriendo de aquí hacia allá, vieron cómo pasaba delante un camello, de nombre Kathanaka. Entonces, el cuervo le dijo al tigre:
-¡Míra qué animal más raro! ¡Vamos a ver que cosa es!.
Entonces los tres animales fueron a verle y se lo llevaron al león, pensando que el inocente camello sería una excelente cena para el rey. Pero cuando le revelaron sus intenciones al rey, el les dijo:
"Quién mate al que llega a su casa, confiado y sin temor; comete el mismo crimen que si matará cien brahmanes"
— Vedas sobre por qué no debes comerte a las visitas
Y así, el camello se salvó de ser servido con guarnición. Pero un día, el león se enfrentó al elefante, por qué éste le debía dinero; y resultó muy mal herido. Entonces sus sirvientes comenzaron a buscarle algo de comer, pues solo así se recuperaría de las heridas. Al no encontrar nada, desesperados, sugirieron al rey echar mano del camello a lo que este de nueva cuenta los reprendio energicamente diciendoles que la única forma de hacerlo sería si este se ofreciera voluntariamente, por lo que los sirvientes idearon un plan.
En presencia de todos el cuervo se ofreció a convertirse en su alimento; pero el león le dijo que dado su pequeño tamaño este sería un sacrificio inutíl ya que su poca carne no alcanzaria a saciar su hambre,pero que podía ir en paz ; ya que había demostrado serle fiel. Luego el chacal se ofreció a servirle de comida, pero el León lo rechazó argumentando que no puede servir de alimento un animal con garras, sin embargo este podia ir en paz ya que había demostrado su fidelidad. Finalmente, el tigre se ofreció ; pero el felino lo rechazó también, en idénticas condiciones.
Entonces, confiado que no habría de pasarle nada el camello se ofreció al león; pensando en que también él sería rechazado;sin embargo en el instante en que termino su ofreciemiento los demás animales se le abalanzaron encima y se lo comieron. Sobre la tumba del inocente camello, Madoktaka dijo:
Algunos sabios pueden obrar mal, como el tigre, el chacal y el cuervo; pero... ¡Preparan una deliciosa carne de camello!
Panchatantra
El Panchatantra es una colección de fábulas en idioma sánscrito, en prosa y verso, compuesto después del siglo III a. C.Se atribuye a Vishnú Sharma. पञ्चतन्त्र, en escritura devánagari del sánscrito: pañcatantra, en el sistema IAST de transliteración sánscrita.
Etimología: ‘cinco principios’ (siendo pañchá: ‘cinco’, y tantra: ‘principio’).
Kelileh va Demneh página de un Panchatantra
El Pancha-tantra (200 a. C.) tiene muchas fábulas en común con las Fábulas de Esopo (del siglo VI a. C.).
Al escritor tracio Esopo (siglo VII a VI a. C.) se lo considera el padre de todas las fábulas, porque de sus traducciones (del griego) provienen las fábulas de Reinhart el Zorro (1180) y más tarde, las de La Fontaine (1621-1695). Sin embargo, La Fontaine publicó Las fábulas de Bidpai en 1679, basado en «el sabio indio Pilpay»
Al escritor tracio Esopo (siglo VII a VI a. C.) se lo considera el padre de todas las fábulas, porque de sus traducciones (del griego) provienen las fábulas de Reinhart el Zorro (1180) y más tarde, las de La Fontaine (1621-1695). Sin embargo, La Fontaine publicó Las fábulas de Bidpai en 1679, basado en «el sabio indio Pilpay»
Según la historia que se cuenta en el Hitopadesha (siglo VII), el rey Sudarshana, preocupado por la educación de sus jóvenes príncipes, le encarga la enseñanza de la moral a un bráhmana (sacerdote) llamado Visnú Sharma (quien es considerado el autor del Pancha-tantra).
El texto consiste en la ilustración antropomórfica de los cinco principios más importantes del rāja nīti (‘ciencia política’) a través de los animales. Los cinco principios ilustrados son:
Mitra bheda (como dividir a los amigos)
Mitra lābha (cómo ganar amigos)
Suhrid bheda (disensión con la amada)
Vigraha (separación)
Sandhi (unión)
El texto consiste en la ilustración antropomórfica de los cinco principios más importantes del rāja nīti (‘ciencia política’) a través de los animales. Los cinco principios ilustrados son:
Mitra bheda (como dividir a los amigos)
Mitra lābha (cómo ganar amigos)
Suhrid bheda (disensión con la amada)
Vigraha (separación)
Sandhi (unión)
Ilustración de una edición siria del Panchatantra datada en 1354. El conejo engaña al rey de los elefantes al mostrarle el reflejo de la Luna.
El Panchatantra alcanzó su forma actual entre el 300 y el 400 d. C. Hacia el 570 fue traducido al persa, por orden del rey sasánida Anushiraván (Cosroes I, 501-579). Desde el persa pasó al árabe hacia el 850.
En el año 570 fue traducida al pahlavi (o persa literario) y pocos años más tarde al sirio. En el siglo VIII el iraní Ibn Al-Muqaffa lo tradujo del persa al árabe. De allí se creó la colección árabe Kalila wa-Dimna (كليلة ودمنة), que se difundió por toda Europa. Fue exportado en forma oral y escrita a China, Indonesia y el sudeste de Asia por monjes budistas. Los viajeros llevaron sus historias a Persia, Arabia, y en el siglo IX a Grecia y de ahí al resto de Europa. En el siglo XII se tradujo al hebreo. Esta traducción se considera fuente de la mayor parte de las versiones europeas. En 1251, posiblemente el rey español Alfonso X el Sabio (todavía infante) mandó traducir el texto árabe al castellano: Calila e Dimna.
En 1278, Jean de Capoue la tradujo al latín con el título Directorium humánae vítae. En 1313, Raymond de Beziers la tradujo nuevamente al latín y se le ofreció al rey Felipe el Hermoso (1268-1314) con motivo de la caballería de su hijo Luis, rey de Navarra, el futuro Luis el Obstinado (1289-1316). En 1644, Gilbert Gaulmin (bajo un seudónimo) tradujo la versión persa al francés con el título El libro de la luz o la conducta de los reyes, compuesto por el sabio indio Pilpay y traducida al francés por David Sahid de Isfahán, capital de Persia. En 1666, el padre Père Poussines la tradujo nuevamente al latín con el título Spécimen sapiéntiae indorum veterum (‘modelo de la sapiencia de los antiguos indios’). Por alguna razón, casi todos los traductores nombran a un tal Pilpaï como autor, aunque en las versiones persas e indias no se lo nombra.
En el año 570 fue traducida al pahlavi (o persa literario) y pocos años más tarde al sirio. En el siglo VIII el iraní Ibn Al-Muqaffa lo tradujo del persa al árabe. De allí se creó la colección árabe Kalila wa-Dimna (كليلة ودمنة), que se difundió por toda Europa. Fue exportado en forma oral y escrita a China, Indonesia y el sudeste de Asia por monjes budistas. Los viajeros llevaron sus historias a Persia, Arabia, y en el siglo IX a Grecia y de ahí al resto de Europa. En el siglo XII se tradujo al hebreo. Esta traducción se considera fuente de la mayor parte de las versiones europeas. En 1251, posiblemente el rey español Alfonso X el Sabio (todavía infante) mandó traducir el texto árabe al castellano: Calila e Dimna.
En 1278, Jean de Capoue la tradujo al latín con el título Directorium humánae vítae. En 1313, Raymond de Beziers la tradujo nuevamente al latín y se le ofreció al rey Felipe el Hermoso (1268-1314) con motivo de la caballería de su hijo Luis, rey de Navarra, el futuro Luis el Obstinado (1289-1316). En 1644, Gilbert Gaulmin (bajo un seudónimo) tradujo la versión persa al francés con el título El libro de la luz o la conducta de los reyes, compuesto por el sabio indio Pilpay y traducida al francés por David Sahid de Isfahán, capital de Persia. En 1666, el padre Père Poussines la tradujo nuevamente al latín con el título Spécimen sapiéntiae indorum veterum (‘modelo de la sapiencia de los antiguos indios’). Por alguna razón, casi todos los traductores nombran a un tal Pilpaï como autor, aunque en las versiones persas e indias no se lo nombra.
A partir del Panchatantra, el autor Naraian Pandit produjo una versión libre llamada Jitopadesha (siglo XII). Se cree que a Narayana le gustaba tanto ese texto que lo reescribió, mejorando el flujo de historias y agregando varias de su propia creación, por lo que el Hitopadesha, aunque similar en contenido y estructura al Pancha-tantra, es más abundante.
Wikipedia
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El ladrón y los brahmanes, del Panchatantra.
Cierta vez, existío un sabio monje que por cometer muchos pecados en la vida anterior había terminado como un mísero ladrón.
Un día; iban pasando por el camino otros brahmanes y se le ocurrío que asaltarlos sería buena idea. Pero cómo sabía que si los asaltaba no iba a poder con todos; haciandose su amigo los acompañó a comprar lo que necesitaban en la ciudad.
Después de un arduo día de compras; los monjes regresaban cargados de ropas y joyas;
que metierón entre sus ropas a fin de esconderlos, y entre su cuerpo y otras partes más y menos intimas; en el camino de regreso se encontrarón con una banda de ladrones, que no erán de la misma pandilla que nuestro amigo. Él pensó que si los atrapaban, los matarían a todos y se llevarían las joyas (¿de qué servía acompañarlos todo el día si no los iba a poder asaltar a gusto?). Entonces el ladrón se acordó:
"El que pierde la vida en defensa de una vaca o un brahman; atraviesa el disco del sol y llega a la suprema morada"
— Vedas sobre sacrificarte e ir a parar al sol
Él se adelanto y les dijó a los ladrones que no traían consigo nada de valor. Cómo nadie le creyó, entre todos lo desnudaron y destazarón y cuando vierón que no escondía nada ni en sus orificios, ni en sus entrañas ni en sus riñones dejarón ir a los demás.
"Más vale un enemigo sabio, que un amigo estúpido"
— Vedas sobre escojer bien a tus amistades
Joven Brahmá Hindú
Hombre que mira más allá de sus Narices. Mario Benedetti
Hoy me despierto tosco y solitario
no tengo a nadie para dar mi quejas
nadie a quien echar mis culpas de quietud
sé que hoy me van a cerrar todas las puertas,
que no llegará cierta carta que espero,
que habrá malas noticias en los diarios,
que la que quiero no pensará en mí
y lo que es muchísimo peor
pensarán en mí los coroneles
que el mundo será un oscuro
paquete de angustias
que mucho otros aquí o en cualquier parte
se sentirán también toscos y solos
que el cielo se derrumbará
como un techo podrido
y hasta mi sombra
se burlará de mis confianzas
menos mal
que me conozco
menos mal que mañana
o a más tardar pasado
sé que despertaré alegre y solidario,
con mi culpita bien lavada y planchada,
y no sólo se me abrirán las puertas
sino también las ventanas y las vidas,
y la carta que espero llegará
y la leeré seis o siete veces
y las malas noticias de los diarios
no alcanzarán a cubrir las buenas nuevas
y la que quiero
pensará en mi hasta conmoverse
y lo que es muchísimo mejor
los coroneles me echarán al olvido
y no sólo yo muchos otros también
se sentirán solidarios y alegres
y a nadie le importará
que el cielo se derrumbe
y más de uno dirá que ya era hora
y mi sombra empezará a mirarme con respeto
será buena
tan buena la jornada
que desde ya
mi soledad se espanta.
no tengo a nadie para dar mi quejas
nadie a quien echar mis culpas de quietud
sé que hoy me van a cerrar todas las puertas,
que no llegará cierta carta que espero,
que habrá malas noticias en los diarios,
que la que quiero no pensará en mí
y lo que es muchísimo peor
pensarán en mí los coroneles
que el mundo será un oscuro
paquete de angustias
que mucho otros aquí o en cualquier parte
se sentirán también toscos y solos
que el cielo se derrumbará
como un techo podrido
y hasta mi sombra
se burlará de mis confianzas
menos mal
que me conozco
menos mal que mañana
o a más tardar pasado
sé que despertaré alegre y solidario,
con mi culpita bien lavada y planchada,
y no sólo se me abrirán las puertas
sino también las ventanas y las vidas,
y la carta que espero llegará
y la leeré seis o siete veces
y las malas noticias de los diarios
no alcanzarán a cubrir las buenas nuevas
y la que quiero
pensará en mi hasta conmoverse
y lo que es muchísimo mejor
los coroneles me echarán al olvido
y no sólo yo muchos otros también
se sentirán solidarios y alegres
y a nadie le importará
que el cielo se derrumbe
y más de uno dirá que ya era hora
y mi sombra empezará a mirarme con respeto
será buena
tan buena la jornada
que desde ya
mi soledad se espanta.
sábado, 26 de mayo de 2012
Ritual
Yo quiero deshonrarte
hacerte libertina
Beber tus ojos negros
Miel sobre tu herida
Convertir sudor en sangre
¡Milagro! ¡Arrodillarse!
Abjura del maestro
¿El contrato? ¡Propuesto!
Entregame tu cuerpo
todo, inmundo, pleno
Llorá tu largo nombre
gemí en lo dispuesto
Aroma de tu cabello
de luto olor a incienso
Yo quiero desnudarte
llenarte de pecado
Probar el lado oscuro
jueves, 17 de mayo de 2012
Aqua
Para definir lo que hay entre nosotros
Deberé transgredir
las leyes de la razón
la congruencia se pierde, la mente no entiende
de cosas que solo suceden en un cuadro de Van Gogh.
Hermosa mía, y digo mía no porque te posea
sino porque tú eres como larga y bella poesía
Como rima de
Becquer o de Haydn sinfonía
que son de ellos…
pero en verdad son nuestros
porque la poesía es de quien la lee
la música de quien la goza… y tú de quien te mira.
Para decirlo cierto tú y yo nos llovemos
Nos empapamos mutuamente como lluvia repentina
A veces como llovizna cálida y otras como tromba fría
Como rocío que aparece sobre tu piel felina en las mañanas
Y las aguas que emergen de los manantiales de tus palabras
Como la espuma de las olas de tus manos
Como el sonido tibio de las fuentes
Como el húmedo sabor de tus labios
Como la tormenta letal de tus enojos
Como la marea que sube en mi pecho
Y las gotas de agua que salen de mis ojos
Y mientras mis ríos corren buscando tu océano
Y tus nubes se ciernen sobre mis lagos lejanos
Un deshielo lento… tal vez demasiado
Detiene mis bríos, o arrastra deseos
De transformarte airosa en algo nuevo
De mirarte y convertirte en algo mío
El Enamorado. Otra vez Jorge Luis Borges
Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.
Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.
Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.
Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.
Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.
Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.
Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.
El Amor Secreto
lunes, 14 de mayo de 2012
Inconcluso
La verdad es que se dio cuenta que si no terminaba el dibujo
ella estaría para siempre con él, ella había sido contratada como modelo, en el
contrato se especificaba claramente que ella prestaría sus servicios hasta
haberse concluido la obra, él se dio cuenta que la naturaleza del trabajo era
quedar para siempre inconcluso, que siempre faltaría un detalle que imitara
sobre el papel su frustrante perfección, una línea más lo acercaría, una más…
Ella había preguntado alguna vez ¿que infinito es más
grande? Los números que se forman consecutivamente en 1.123456789 ad
infinitum o el conjunto de números
naturales 1234567891011121314151617 ad infinitum, él sabia la respuesta, la
respuesta era una sonrisa.
La naturaleza de la obra era quedarse inconclusa así él podría
llamarla siempre, y más aún con el paso del tiempo debía hacer que las líneas sobre
el lienzo siguieran los cambios de su piel, incluso de su humor, ya que después
de haber pasado los años la jovencita en el lienzo se había convertido en la
mujer en el lienzo, la gente que tuvo la fortuna de ver la evolución del
trabajo se sorprendía ya que en efecto, a veces esta era triste, a veces pensativa, la mayoría
alegre, y hubo vez en que una lagrima se dibujo sobre su mejilla.
La verdad es que era tan fácil perderse en sus
ojos, él lo hizo un par de veces, la tercera no volvió, porque... ¿Cómo volver
del paraíso?
Johannes Vermeer. El Arte de la Pintura
lunes, 7 de mayo de 2012
Odín. Jorge Luis Borges
Se refiere que a la corte de Olaf Tryggvason, que se había convertido a la nueva fe, llegó una noche un hombre viejo, envuelto en una capa oscura y con el ala del sombrero sobre los ojos. El rey le preguntó si sabía hacer algo, el forastero contestó que sabía tocar el arpa y contar cuentos. Tocó en el arpa aires antiguos, habló de Gudrun y de Gunnar y, finalmente, refirió el nacimiento de Odín. Dijo que tres parcas vinieron, que las dos primeras le prometieron grandes felicidades y que la tercera dijo, colérica:
-El niño no vivirá más que la vela que está ardiendo a su lado.
Entonces los padres apagaron la vela para que Odín no muriera. Olaf Tryggvason descreyó de la historia, el forastero repitió que era cierto, sacó la vela y la encendió. Mientras la miraban arder, el hombre dijo que era tarde y que tenía que irse. Cuando la vela se hubo consumido, lo buscaron. A unos pasos de la casa del rey, Odín había muerto.
-El niño no vivirá más que la vela que está ardiendo a su lado.
Entonces los padres apagaron la vela para que Odín no muriera. Olaf Tryggvason descreyó de la historia, el forastero repitió que era cierto, sacó la vela y la encendió. Mientras la miraban arder, el hombre dijo que era tarde y que tenía que irse. Cuando la vela se hubo consumido, lo buscaron. A unos pasos de la casa del rey, Odín había muerto.
Diálogo sobre un diálogo. Jorge Luis Borges
A- Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja... Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.
Z (burlón)- Pero sospecho que al final no se resolvieron
En Mi Cielo Al Crepúsculo. Pablo Neruda
Paráfrasis del poema 30 de “El jardinero”
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eras mía, eres mía, mujer de labios dulces
y viven en tu vida mis infinitos sueños.
La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios,
oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.
En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eras mía, eres mía, mujer de labios dulces
y viven en tu vida mis infinitos sueños.
La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios,
oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.
En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.
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